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Qatar 2022

Opinión: «Argentina-Inglaterra: un partido que nunca será uno más»


Por Diego Mussetta – CLG

Hay partidos que se juegan durante 90 minutos. Otros empiezan mucho antes del pitazo inicial y quedan para siempre en la memoria colectiva. Argentina e Inglaterra pertenecen a esa segunda categoría.

Este miércoles, la Selección volverá a encontrarse con un rival que despierta emociones imposibles de separar del fútbol, de la historia y del sentimiento nacional. Será una semifinal del Mundial, sí. Pero para millones de argentinos nunca será solamente eso.

Hace cuarenta años, en el estadio Azteca, Diego Armando Maradona escribió una de las páginas más extraordinarias de la historia del deporte. Primero apareció la polémica «Mano de Dios». Apenas unos minutos después llegó el mejor gol de todos los tiempos, esa corrida inolvidable que dejó ingleses en el camino y que convirtió a Diego en leyenda eterna.

Aquella victoria significó mucho más que el pase a una semifinal. Habían pasado apenas cuatro años de la Guerra de Malvinas. Todavía estaban abiertas las heridas, el dolor de las familias, el recuerdo de los soldados que dejaron todo por la patria. Nadie creyó que un partido de fútbol pudiera borrar semejante tragedia. Nunca lo hizo. Pero durante un rato, un pueblo encontró una pequeña revancha deportiva que quedó grabada para siempre.

Desde entonces, cada Argentina-Inglaterra tiene un peso especial.

La historia, claro está, pertenece al pasado. Los protagonistas son otros. Los futbolistas de hoy no cargan con aquellas responsabilidades. Sin embargo, saben perfectamente qué representa este cruce para millones de personas que volverán a emocionarse frente a un televisor.

También será un partido especial para Lionel Messi. Por primera vez en su carrera enfrentará a Inglaterra. El mejor jugador de esta generación tendrá la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en una rivalidad que marcó la historia del fútbol argentino.

Y esta Selección llega con una mochila hermosa: la de ser campeona del mundo. No necesita demostrarle nada a nadie. Ya conquistó Qatar, ya levantó la Copa del Mundo, ya escribió su propia historia. Pero justamente por eso quiere más. Porque este grupo nunca se conformó. Porque cada vez que pareció quedarse sin respuestas encontró una dosis extra de carácter, sacrificio y corazón.

No siempre juega bien. Tampoco necesita hacerlo para competir. Ya lo demostró en este Mundial. Sufrió, dudó, fue criticado, pero siempre apareció esa rebeldía que distingue a los grandes campeones. Cuando las piernas pesan, el corazón sigue empujando.

Del otro lado estará una Inglaterra poderosa, con talento, velocidad y una generación que también busca romper años de frustraciones. Será un rival durísimo. Probablemente el desafío más importante que Argentina haya enfrentado en este Mundial.

Pero este equipo sabe convivir con la presión. La transformó en combustible. Lo hizo en Qatar y lo está haciendo otra vez. Las semifinales no se juegan todos los días. Mucho menos ante Inglaterra.

Habrá nervios, recuerdos, emociones y millones de corazones latiendo al mismo tiempo. Algunos volverán inevitablemente a México 86. Otros pensarán en Malvinas. Los más jóvenes vivirán su propio primer gran capítulo de esta historia. Porque los protagonistas cambian. Las generaciones pasan. Pero hay partidos que nunca dejan de ser especiales. Y Argentina-Inglaterra siempre será uno de ellos.