Opinión
Política y Economía

Opinión: «Alberto Fernández cruzó la puerta de Casa Rosada por última vez: todo pasa, todo se acaba»


Por Carlos Alberto Duclos - CLG

Por Carlos Alberto Duclos – CLG

La periodista acreditada en Casa Rosada Mariel Di Lenarda ha captado un momento extraordinario: el instante en que el presidente, como tal, sale de Casa Rosada por última vez este miércoles poco después de las 19 horas. Y Mariel ha plasmado ese instante en un video que es informativo y simbólico a la vez para quien desea reflexionar sobre lo efímero, lo fatuo del poder. Incluso, y cómo lo hemos dicho en EQC y CLG, es una imagen que refleja lo vano que pueden llegar a ser ciertas cosas en la vida. Todo pasa, todo se acaba: el poder, la riqueza material, la gloria banal y presuntuosa, y muchas de esas cuestiones por las que accionamos ardua y exageradamente para obtenerlas (incluso en ocasiones violando principios éticos o atentando contra nuestra propia integridad, contra nuestra salud física y mental).
La vida pasa raudamente y a menudo transcurre sin que hayamos hecho aquello para lo que fuimos convocados a este mundo.

Damos prioridad a lo insustancial y frívolo, apartando aquello que de verdad importa. “Mañana lo haré, tengo todo el tiempo por delante”, solemos decir. Pero cuando queremos reaccionar, advertimos que el tiempo es un misil que cruza rápidamente el cielo de la existencia y lo pasado y sus circunstancias no pueden modificarse.

No es mi intención hacer un juicio de valor sobre la gestión de Alberto Fernández. Eso lo dejo a consideración de cada uno. Los problemas de esta Argentina, paradójica e increíblemente tan rica y a la vez tan pobre en muchos aspectos (tan pobre que al mirar a nuestros hijos dan ganas de llorar) vienen de lejos. Sinceramente creo que muchos presidentes se han ido sin haber consumado aquello para lo que fueron elegidos.

Simplemente he querido publicar hoy dos imágenes: la del principio y la del fin de Fernández. Dos imágenes que son referenciales también para cada uno de nosotros y que nos invitan a preguntarnos ¿Para qué vine a este mundo? ¿Para quién vine? ¿Qué estoy haciendo? Y ¿Cómo lo estoy haciendo? Por eso es importante entender al emprender el camino (y al andarlo) que hay un final, que todo pasa (y rápidamente).

No debe haber nada más preciado, al traspasar la puerta de la vida por última vez, que poder decirle a nuestro yo íntimo: “hiciste todo lo que pudiste; a pesar de todos los errores y caídas, valió tu vida”.