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Música bajo estímulo: un proyecto para desacelerar los efectos negativos de la virtualidad en niños


CLG dialogó con la artista rosarina Florencia Balivasevich, quién habló de "Floripop", el personaje que creó para llegar a los niños con una modalidad inversa al mundo tecnológico

Por Sofía Dalonse – CLG

En el marco de esta era digital, el uso excesivo de tecnología tiene un gran impacto en el desarrollo emocional y social de los niños. Las propuestas infantiles audiovisuales están cargadas de elementos que van de la mano con las características que presenta este mundo virtual acelerado y sobre estimulado.

Este escenario llevó a María Florencia Balivasevich a crear un proyecto que apunta a generar música y contenido de bajo estímulo para contrarrestar las desventajas de la virtualidad.

Desde hace 12 años, la artista rosarina creó junto a su esposo «Clap producciones», una productora de shows infantiles, y su personaje Floripop: «Cuando arrancamos la idea era hacer shows interactivos pero fuimos descubriendo que era necesario algo diferente cuando empezamos a observar y estudiar el comportamiento de los niños», contó Florencia a CLG.

Y continuó: «Un adulto puede entender que es una una función, un ensayo que se hizo varias veces para que salga de una manera u otra, pero  como es para niños nos parece muy importante que los personajes interactúen con ellos y para eso no es necesario que haya un guión estricto; es un poco lo que venimos haciendo en estos 12 años».

Respecto a los orígenes del personaje, comentó: «Un poco por gusto y también porque me lo pedían algunos clientes, pensamos en hacer algo nuevo, algo diferente, algunos municipios me pedían algo que no sean personajes de la tele, que no sea tan comercial y surgió la idea de Floripop. Digo creamos, porque junto a mi marido estamos en todo lo que es la producción, las gestiones, la autogestión de todo lo nuestro tanto de diseño, videos; todo lo hacemos nosotros».

Según detalló, ella se encarga de escribir e interpretar las canciones: «En un principio, las preguntas que nos hicimos fueron ¿Qué ven los chicos?, ¿Qué están viendo en videos de YouTube?, ¿Qué canciones escuchan? y empezamos a preparar los videos muy dinámicos, muy llamativos, con mucho estímulo. Hoy, tanto los chicos como los adultos, están acostumbrados a tener estímulos todo el tiempo, esto del audio por dos de WhatsApp, o de poder adelantar los reels de Instagram o de TikTok. Nos llevó a replantear la idea inicial del proyecto».

En la misma línea, agregó: «El otro día observaba a mi sobrinito que vio una peli en 20 minutos porque adelantó hasta la parte que le pareció interesante y nos pareció una locura porque uno pierde cosas tan lindas, como ver una película, ni hablar lo que era ir al videoclub.  Ahí surge la cuestión, esta preocupación, sobre todo, esta situación de que los peques nacen con todo esto disposición».

En este sentido, explicó que en la actualidad los niños solamente tienen opciones de alto estímulo, no saben controlar la ansiedad, se estresan con facilidad, tienen dificultades para manejar las emociones porque se frustran cuando algo no es como ellos quieren.

Por ende, aseguró que la confusión de virtualidad con realidad los está perjudicando y va a perjudicar a todos como sociedad: «Esto también lo había analizado porque en una nota nos contaban que había un un niño en un colegio que quería deslizar a la profesora, así como cuando ves un reel de Instagram que va pasando vista. También he visto niños que quieren hacerle zoom a la foto de un libro o algo impreso, con los deditos como si fuese el celular».

En este contexto, relató que la propuesta dio un giro y cambiaron esa pregunta inicial para preguntarse «¿Qué queremos que vean y disfruten los niños?. A partir de allí, empezaron a producir  videos de bajo estímulo, todo lo contrario a lo que hacían al principio (muchos dibujos, con entradas y salidas, con mucho movimiento, cambios de fondo). Ahora,  utilizan un fondo estático, colores y movimientos tranquilos: «Las canciones que ya teníamos las volvimos a hacer en video de bajo estímulo y también hicimos nuevas canciones que ya son música y video de bajo estímulo».

También explicó que todas las canciones tienen un mensaje y hacen un show de títeres y muñecos. No obstante,  consideran que debe haber un equilibrio entre aprendizaje y ocio en esa etapa:» En ese caso, vemos que los chicos están sobre estimulados por la idea de los padres de querer que aprendan todo el tiempo. Me parece importante también aclarar esto, que hay que dejarlos a los peques que tengan su momento de juego y distensión».