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Merendero de barrio Las Flores pide donaciones «urgente» para seguir ayudando


Roxana y el grupo de Mujeres Felices

"Uno se da cuenta día a día de la necesidad que pasan los vecinos", contó ante CLG Roxana Álvarez, coordinadora de Mujeres Felices, y pidió ayuda para seguir asistiendo a 100 familias

La pandemia acorraló aún más a los barrios periféricos de Rosario y las necesidades aumentaron considerablemente en cada hogar. La falta de trabajo, en muchos casos informal, provocó que cada vez sea más difícil poder llevar un plato de comida caliente a la familia. Y partiendo de esa base, los comedores y merenderos juegan un rol importantísimo en el entramado de la sociedad. En este contexto nació Mujeres Felices, el merendero de Acoyte 1349, en pleno corazón de barrio Las Flores, que el 1º de mayo de 2020 abrió sus puertas la comunidad. «Comenzamos con 13 familias y ahora tenemos 100, por semana se agregan dos familias como mínimo», contó la organizadora de este grupo Roxana Álvarez ante CLG.

La preocupación de este grupo de mujeres dedicadas al barrio creció en las últimas semanas porque los insumos con que desarrollan su tarea escasean y cada vez es más complicado poder completar las raciones que entregan tres veces por semana.

«Lamentablemente no tengo para hacer la producción, no llegamos, es mucha gente», relató la integrante de Mujeres Felices y para colmo, en las últimas horas se quedó sin gas por lo cual no puede cocinar para quienes asisten al merendero. «El viernes le dimos la leche sola porque no teníamos para hacer el pan casero, bizcochuelo, pastafrola, tortafrita o pizza, que siempre hacemos«, deslizó con pena la mujer y explicó que con las 7 mujeres realizan trabajos de tejido, artesanales con mate o pan casero para vender y así comprar los insumos, «pero en este momento no nos alcanza», afirmó.

Al problema del gas, que cuesta 4.000 pesos recargar, se le sumó el freezer, que se averió hace semanas y por eso no puede guardar congelados. La poca mercadería que recibe la entrega en bolsos a las familias: «Como no puedo cocinar se lo doy a la gente», resumió Roxana.

Puede ser una imagen de una persona
La producción de panificados era habitual en Mujeres Felices

El principal pedido pasa por harina leudante, grasa, aceite, fideos, puré de tomate y huevos, pero aclaró que «cualquier ayuda viene bien».

«El barrio la está pasando mal y mucha gente que tenía su trabajo lo perdió. Me dicen que lo único que tienen es la merienda que les doy», esgrimió la mujer con la voz a punto de quebrar.

El trabajo, antes de la falta de gas, era diario. Además de cocinar, Roxana también se encargaba de tejer gorros de lana y en este invierno reparte casi 10 prendas por jornada. «Continuamente estamos haciendo y uno se da cuenta de la necesidad que pasan los vecinos», retrató Álvarez.

Ella misma se quedó sin trabajo al comenzar la pandemia en marzo de 2020 y desde el seno de su familia aparece el mayor aporte para el merendero. «Mi marido aporta pero no nos alcanza tampoco», sentenció Roxana y dejó su número de teléfono para quienes puedan ayudar: 341-6887174.

«Estamos necesitando ayuda urgente porque es lo único que tienen«, concluyó la mujer ante CLG.