Esta mayor oferta de conductores y repartidores incrementó la competencia y dificultó obtener ganancias suficientes. Para quienes dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos, la situación representa un problema económico que también afecta a sus familias
Más de un millón de personas trabajan en Argentina como conductores o repartidores de aplicaciones, una actividad que pasó de ser una alternativa laboral a convertirse en una fuente de subsistencia para miles de familias. Sin embargo, el crecimiento de trabajadores generó una fuerte saturación del mercado y redujo la rentabilidad.
Según Pablo León, presidente de la Agrupación de Choferes de Aplicaciones Unidos, la cantidad de conductores registrados en plataformas de transporte se duplicó en apenas dos años: pasó de unos 300.000 en 2023 a más de 600.000 en la actualidad. La reducción de los requisitos de ingreso facilitó que más personas utilizaran sus vehículos particulares para generar ingresos.
Esta mayor oferta de conductores y repartidores incrementó la competencia y dificultó obtener ganancias suficientes. León sostiene que muchos trabajadores incluso operan a pérdida sin conocer realmente sus costos. Para quienes dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos, la situación representa un problema económico que también afecta a sus familias.
