Miles de ciudadanos fueron desde la Plaza San Martín hasta el Monumento en una nueva jornada de protesta contra las políticas del Gobierno de Javier Milei
Rosario volvió a salir a la calle para defender la universidad pública. Miles de personas participaron este jueves de la Marcha Federal Universitaria, en una movilización que reunió a estudiantes, docentes, trabajadores, gremios, organizaciones sociales, partidos políticos y ciudadanos que se sumaron a un reclamo que excede las aulas: la defensa de la educación como un derecho y de la universidad como una herramienta de igualdad y movilidad social.
La jornada tuvo hasta un componente climático que no logró frenar la convocatoria. La concentración comenzó en la Plaza San Martín y desde allí la columna avanzó hacia el Monumento Nacional a la Bandera. En el recorrido, los manifestantes soportaron por momentos un intenso chaparrón y, más tarde, continuaron la marcha bajo el sol. Ni la lluvia ni el cambio de tiempo detuvieron una movilización atravesada por la preocupación por el presente y el futuro de la educación superior.
La postal volvió a mostrar a Rosario como escenario de una defensa colectiva de la universidad pública, con banderas, carteles, consignas y distintas generaciones compartiendo las calles.

Un reclamo que apunta al Gobierno nacional
La movilización expresó un fuerte cuestionamiento a las políticas del gobierno de Javier Milei hacia las universidades nacionales. La falta de respuestas a las demandas de financiamiento, el deterioro de los ingresos de docentes y trabajadores y las dificultades que atraviesan estudiantes y familias alimentan un conflicto que continúa abierto.
La comunidad universitaria reclama que se garantice el financiamiento necesario para sostener el funcionamiento de las casas de estudio, los salarios, las becas y las tareas de investigación y extensión. El planteo también apunta a evitar que la crisis presupuestaria termine afectando el acceso y la continuidad de los estudios de miles de jóvenes.
En ese contexto, la marcha dejó un mensaje político y social: para quienes participaron, la educación pública no es un gasto prescindible, sino una inversión colectiva que permite formar profesionales, producir conocimiento y abrir oportunidades sin que el origen económico determine quién puede estudiar.

Estudiantes, gremios y organizaciones, en una misma columna
La convocatoria reunió a sectores diversos. A las agrupaciones estudiantiles y docentes se sumaron sindicatos, organizaciones sociales, espacios políticos y vecinos que acompañaron la protesta en defensa de la universidad.
La presencia de estos actores reflejó que el conflicto universitario no se limita a una discusión presupuestaria entre el Gobierno nacional y las instituciones. También involucra a quienes consideran que el acceso a una educación superior gratuita y de calidad forma parte de un proyecto de país y de una sociedad con mayores posibilidades de desarrollo.
En Rosario, además, la movilización se inscribió en una jornada de reclamos que incluyó cuestionamientos por el financiamiento educativo, las becas estudiantiles y las condiciones en las que funcionan las universidades públicas.

La universidad pública, en el centro de la discusión
La marcha volvió a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: qué lugar ocupa la educación pública en las prioridades del Estado. Mientras el Gobierno nacional sostiene su política de ajuste del gasto, la comunidad universitaria advierte sobre las consecuencias que la pérdida de recursos puede tener en la actividad académica, la investigación y la vida cotidiana de estudiantes y trabajadores.
La multitud que recorrió las calles rosarinas buscó hacer visible esa preocupación. La lluvia que cayó durante parte del trayecto no apagó el reclamo y el sol acompañó el tramo final hacia el Monumento, donde confluyeron las columnas.
Rosario volvió a expresar en las calles una defensa de la universidad pública que atraviesa generaciones y sectores sociales. El mensaje de la jornada fue claro: la educación superior sigue siendo una causa colectiva y quienes marcharon reclaman que el Gobierno nacional la trate como una prioridad, con presupuesto, salarios dignos y condiciones que permitan garantizar su futuro.
