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Los pedidos leprosos a Papá Noel


Por José Odisio

La Navidad eleva el espíritu. Las ilusiones se renuevan y las expectativas por un futuro mejor siempre afloran. No importa el presente desalentador, los deseos de Nochebuena pueden más, al fin y al cabo, soñar no cuesta nada.

Y en el Parque cada uno elevará la Copa a la medianoche y utilizará ese momento mágico para pedir por un 2018 mejor.

La dirigencia tiene una lista larga. Pedirá por dinero, que no llegará mágicamente, pero con algunas ventas podría al menos hacer más soportable el verano. Nehuén Paz, Joaquín Torres y Braian Rivero están al tope de la listita. Y todos ruegan por una oferta salvadora.

También rogará por mayor tolerancia del juez Bellizia. Algo de flexibilidad en el mercado para que acepte la llegada de refuerzos necesarios para lo deportivo. Y como yapa, recuperar esos tres puntos quitados en escritorios por malos manejos, aunque sin dudas avalados en una mirada muy exigente hacia Newell’s, distinta a otros clubes tan desprolijos o más.

Llop también tendrá su momento. Agradecerá poder seguir en el banco leproso a pesar de los malos resultados; se ilusionará con la llegada de los refuerzos solicitados y aguardará no equivocarse en la elección. Y tal vez crea que puede recuperar a Brian Sarmiento y hacerlo jugar como con River y Racing, aunque no come vidrio y sabe que será imposible cambiar sus actitudes fuera de la cancha (y algunas adentro también).

Los jugadores se ilusionarán con un semestre futbolístico más parecido al inicio de 2017, con no tener más conflictos económicos y dialécticos con la dirigencia; ganar el Clásico, si es que hay uno; y por qué no soñar con un buen andar en la Copa Sudamericana, o en la esquiva Copa Argentina.

Los empleados pedirán por cobrar en tiempo y firma, la oposición con la realización de judicializada Asamblea, los chicos de futsal con jugar en AFA y hacer historia, y Martín Mackey por seguir viendo crecer su proyecto, que a esta altura puede ser el mejor regalo navideño de cara al futuro.

Y queda el hincha. Ese que exige, se ilusiona, cuestiona, apoya, pierde la esperanza y al instante la recupera. El que banca sólo por amor. Ese que levantará su copa y soñará con una Copa. Porque hoy es un día donde todos renuevan su fe. Y aunque en Newell’s muchos se hayan portado mal, Papá Noel tal vez venga igual.