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Los osos polares no encuentran suficientes focas para saciarse


Los osos polares no encuentran suficientes focas para saciarse, un problema que irá en aumento con el cambio climático, según un estudio publicado el jueves en la revista Science sobre el metabolismo de estos animales.
«Hemos encontrado que los osos polares tienen mucha más demanda energética. Necesitan cazar muchas más focas», explica Anthony Pagano, biólogo de la Universidad de Santa Cruz en California y autor principal de la investigación.
Los investigadores siguieron a nueve hembras en el mar de Beaufort, en el Océano Ártico, haciéndoles análisis de sangre periódicos y comparando su orina, y hallaron que su metabolismo era 1,6 veces más alto que en estimaciones previas.
El estudio se llevó a cabo «al principio del periodo entre abril y julio, cuando los osos polares cazan más activamente y almacenan la grasa que necesitan para subsistir todo el año», cuenta Pagano.
En un intervalo de entre ocho y 11 días, «cuatro osas perdieron 10% o más de masa corporal» y «una osa no solo perdió sus reservas de grasa, sino también su musculatura» porque no lograron las suficientes presas para satisfacer su demanda energética.
Las hipótesis precedentes sobre el metabolismo de los osos polares estaban apoyadas en varias presuposiciones falsas.
Los científicos daban por hecho que su gasto energético era mínimo porque su técnica de caza se basa principalmente en «sentarse y esperar».
También estaban convencidos de que estos mamíferos podían ralentizar su metabolismo si no atrapaban suficientes focas.
El Ártico se está calentando el doble de rápido que el resto del planeta y el deshielo de los glaciares obliga a los osos a recorrer distancias más largas para encontrar focas, su comida favorita.
«El hielo en el Ártico disminuye un 14% cada década, lo que está reduciendo el acceso de los osos polares a sus presas», subraya el estudio.
La población de osos polares ha caído cerca del 40% en la última década, según el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS).
Pero «ahora tenemos la tecnología para estudiar cómo se desplazan sobre el hielo, sus actividades y sus necesidades energéticas, por lo que podemos entender mejor las implicaciones de estos cambios que observamos sobre el hielo», sostiene Pagano.