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Los iraníes votaron para elegir presidente con un conservador como favorito


Este sábado se conocerá el ganador y, en caso de que ningún candidato alcance el 50% de los votos, se organizará una segunda vuelta el 25 de junio

Los iraníes votaron hoy para elegir a un nuevo presidente en una jornada tranquila con el ex titular de la Autoridad Judicial y candidato conservador Ebrahim Raisi como gran favorito, y el temor a una participación baja por la grave crisis económica y social que atraviesa el país.

El guía supremo de Irán, el ayatollah Ali Jamenei, emitió en Teherán el primer voto, dando por iniciado el proceso en el que 59 millones de electores estuvieron llamados a cumplir con su «deber» cívico.

El malestar social en el país de Medio Oriente más golpeado por el coronavirus, las sanciones económicas estadounidenses y la descalificación de cientos de candidatos hacen prever una alta abstención, que podría batir el récord del 57% de las legislativas de 2020.

A media tarde, casi diez horas antes del cierre de los centros de votación, la agencia de noticias Fars, cercana a los conservadores, informó que la participación era del 23%, aunque no citó fuentes oficiales.

A la medianoche, como se había sugerido antes, la votación se extendió dos horas más hasta las 2 de la madrugada, cuando finalmente todos los centros se cerraron, según informó el vocero de la comisión electoral en el Ministerio del Interior, según la agencia de noticias oficial IRNA.

Ayer, ante los llamados en redes sociales a boicotear la votación, Jamenei ya había llamado a sus compatriotas a participar masivamente en los comicios para elegir un «presidente fuerte», y hoy insistió en pedir a los iraníes que acudan a los centros «lo más temprano posible» .

De los siete candidatos autorizados, tres se retiraron en los últimos dos días.

Los resultados se conocerán este sábado y, en caso de que ningún candidato alcance el 50% de los votos, se organizará una segunda vuelta el 25 de junio entre los dos más votados.

En una calle de Teherán, una enfermera cubierta por un chador negro aseguraba que votaría por Raisi, «el candidato más competente» que ha sabido luchar «resueltamente contra la corrupción», informó la agencia de noticias AFP.

La campaña fue apática, con pocos afiches electorales en la capital Teherán, la gran mayoría de los cuales mostraba el rostro austero de Raisi con su habitual turbante negro.

Una opinión frecuentemente escuchada en las calles es que la elección está decantada de antemano para asegurar la victoria de Raisi, dado el veto previo de todos los candidatos reformistas que se suponía tenían más chances.

Hoy sus rivales fueron un diputado poco conocido, Amirhosein Ghazizadeh-Hachemi; un excomandante en jefe de los Guardianes de la Revolución y uno de los imputados por la causa AMIA en Argentina, el general Mohsen Rezai, y un tecnócrata, Abdolnaser Hemati, expresidente del Banco Central y el único considerado moderado de la contienda.

El presidente tiene poderes limitados en Irán, donde la autoridad real está en manos del guía supremo, Jamenei.

El presidente Hasan Rohani, un reformista que apostaba por una mayor apertura internacional y una ampliación de las libertades individuales, fue reelegido en 2017 en primera vuelta con una participación del 73%. Hoy, tras votar, reconoció que hubiera querido ver «más gente» participando.

Las esperanzas surgidas con su elección se transformaron en decepción con la retirada de Estados Unidos en 2018 del acuerdo nuclear iraní firmado tres años antes en Viena y el restablecimiento de las sanciones estadounidenses.

Esto agravó el descontento y el país, por razones económicas pero también políticas, vivió dos olas de protestas a fines de 2017 y principios de 2018 y en noviembre de 2019, ambas reprimidas.

Para la oposición en el exilio, Raisi es la encarnación de la represión y su nombre está asociado a las ejecuciones en masa de detenidos de izquierda en 1988, aunque él niega toda participación.

La prioridad del próximo presidente sin duda será la recuperación económica. En este punto, todos los candidatos coinciden en decir que ello requiere levantar las sanciones estadounidenses impuestas bajo el Gobierno de Donald Trump, objeto de negociaciones en la capital austriaca para salvar el acuerdo de Viena y reintegrar a Estados Unidos.