CLG dialogó con el oftalmólogo Gustavo Echevarría, quien marcó los problemas que deja el uso excesivo de las pantallas y los residuos del humo y cómo enfrentarlos
La pandemia puso en jaque a la salud del mundo y una de las problemáticas colaterales del coronavirus tiene que ver con la visión. Al decretarse un estado de confinamiento, el individuo está más expuesto al contacto virtual, es decir, a una pantalla. Esto conlleva a malestares oculares que pueden confundirse con otros cuadros. En Rosario, no obstante, otra variante se suma y es la del humo, que además de afectar al ecosistema, atenta contra la salud del ciudadano.
Con esta problemática latente, CLG dialogó con Gustavo Echevarría, oftalmólogo MT provincial Nº 9.394, jefe del Departamento de Córnea del Hospital Centenario y jefe del Banco de Córnea del Cudaio, quien detalló cuáles son las dolencias más recurrentes y qué recomendaciones seguir.
Echeverría hizo hincapié en que estos efectos se deben a la cuarentena y que se relacionan con «problemas visuales, dolores oculares, problemas de náuseas y decaimiento corporal».
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Además contó que muchos «confunden cuadros» y destacó que los defectos visuales que acarrea cada paciente es importante a la hora de diagnosticar y ver el deterioro de la vista.
El doctor explicó que cuanto más chico es el dispositivo virtual «más se esfuerza la vista» y eso es contraproducente, por eso recomendó que «todo paciente que tiene que usar estos medios haga un parate, trabaje un tiempo y descanse», dijo. Y también agregó que se debe estar en una postura cómoda y con buena iluminación.
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Frente a los inconvenientes en la vista, el oftalmólogo aseguró que las lágrimas artificiales son beneficiosas siempre y cuando no tengan corticoides u otras drogas, por eso, ante una dolencia prolongada sugirió visitar a un especialista.
Por último, señaló otro de los problemas con los que se encuentra en el consultorio: «Hay pacientes que tienen el ojo rojo o lagrimeo y cuando interrogás al paciente te dicen que tienen restos de los incendios de las islas».
Con este marco la consejo principal es no rascarse los ojos sino «ponerse gotas antialérgicas o baños de agua».