La compañía acumula más de 2.900 cheques rechazados por unos $11.200 millones y una deuda bancaria y financiera cercana a $4.745 millones
Lácteos Verónica, una histórica empresa de la industria láctea santafesina, se presentó esta semana en concurso preventivo de acreedores, luego de más de un año marcado por una fuerte crisis financiera, productiva y laboral.
La compañía acumula más de 2.900 cheques rechazados por unos $11.200 millones y una deuda bancaria y financiera cercana a $4.745 millones. A esto se suman obligaciones con trabajadores, productores, proveedores y otros acreedores, además de numerosos reclamos judiciales y pedidos de quiebra.
La crisis también provocó una fuerte caída de la actividad. Las plantas de Lehmann, Clason y Suardi permanecen paralizadas o con operaciones mínimas debido a la falta de materia prima y capital de trabajo. Los intentos de sostener la producción mediante acuerdos a fasón y esquemas parciales no lograron generar una solución definitiva.
El conflicto tuvo un fuerte impacto laboral. La empresa, que llegó a contar con más de 700 empleados directos, acumuló meses de salarios impagos. Los trabajadores realizaron protestas, movilizaciones y cortes de ruta, mientras fracasaban distintas negociaciones, incluido un intento de aplicar un Procedimiento Preventivo de Crisis que contemplaba una reducción de aproximadamente 200 puestos.
La situación también afectó a productores y proveedores, deteriorando la cadena de abastecimiento y generando nuevos reclamos judiciales. Entre los acreedores financieros se encuentran bancos y entidades como Galicia, Nación, Macro, Santander, Credibel y Catalinas Cooperativa de Crédito.
El concurso preventivo busca evitar, por ahora, una eventual quiebra y permitirá centralizar los reclamos, ordenar las deudas y analizar la situación patrimonial de la empresa bajo supervisión judicial. La principal incógnita será si Lácteos Verónica podrá reactivar sus plantas, recomponer su relación con trabajadores, productores y proveedores y encontrar una salida sostenible a su crisis.
La situación dejó de ser únicamente un problema financiero y se convirtió en un conflicto que afecta a cientos de familias y a varias localidades de Santa Fe.
