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«La segunda temporada mostrará una versión de Luis Miguel más oscura y compleja»


El actor Diego Boneta, protagonista principal de la serie, cuenta detalles de cara al estreno del domingo próximo a las 21 por Netflix

Diego Boneta, protagonista de la explosiva serie Luis Miguel que este domingo a las 21 estrenará en Netflix su segunda temporada, adelantó que esta vez interpretará una versión «más oscura y compleja» del cantante que «ya no será siempre el héroe de la historia y posiblemente hará entrar en conflicto al público con las decisiones que toma».

«En la primera temporada era más una víctima y aquí ya es un adulto que trata de hacer lo mejor que puede con lo que la vida le dio», contó Boneta, nacido en México hace 30 años, en una charla con Télam.

Después del suceso de 2018 que el propio actor definió como «inesperado», esta segunda temporada revelará, en dos líneas de tiempo que van de la década del ´90 a los tempranos 2000, los altibajos que «El sol de México» enfrentó dentro y fuera de los escenarios en el pico más alto de su éxito.

«Con Luis Miguel la realidad supera a la ficción con su vida», dirá Boneta en la entrevista.

Sucede que después de una primera temporada que devela un camino a la fama de la mano de un padre violento y explotador, los siguientes ocho episodios mostrarán al personaje adulto, menos cándido y más temperamental, atravesando situaciones que podrían ser más propias de un culebrón: la búsqueda atormentada de su madre desaparecida, los entornos nocivos, las amistades oportunistas, los caprichos de la fama, la familia y la paternidad.

Al elenco liderado por Boneta se suman Óscar Jaenada, Camila Sodi, los argentinos Cesar Bordón y Macarena Achaga, Fernando Guallar, Pablo Cruz Guerrero, Juan Ignacio Cane, entre otros.

—El lema de esta nueva temporada es «Mientras más brilla el sol más oscuras son las sombras», ¿cómo definirías esta segunda temporada de la serie?

—Tratamos de hacer una temporada que no intente copiar ni recrear la temporada anterior, la primera. Esta es otra etapa de la vida de Luis Miguel, basada en la vida de él, entonces es una temporada más oscura, más compleja. Lo que me encanta es que el mismo equipo que hizo la uno está detrás de la dos. Aprendimos mucho de la primera temporada; de entrada nadie en el equipo pensó que iba a tener el éxito que tuvo, entonces para esta temporada pensamos en qué funcionó, qué podemos mejorar. La primera estuvo basada en un libro, la segunda no, entonces tardamos tanto tiempo porque hubo una investigación increíble por parte de los escritores para poder recopilar toda la información de Luis Miguel y otras personas clave en esta parte de su vida para esta segunda temporada, y después de obtenerla ver cómo contarla. Pero por lo que pasa en la vida de Luis Miguel es una temporada más oscura en todos los sentidos: de personajes, visualmente, y lo que me gusta mucho es que ves a un Luis Miguel totalmente diferente, antes era más una víctima y aquí ya es un adulto. Habrá momentos donde espero que la gente entre en conflicto con las decisiones que él toma y que no siempre sea el héroe de la historia: es un antihéroe que trata de hacer lo mejor que puede con lo que la vida le dio. Al final de cuentas tuvo una vida difícil, no tuvo padres y está tratando de hacer lo que puede con las cartas que la vida le dio.

—¿Fue complejo encarnar a un mismo personaje que muestra en ambas temporadas facetas y matices tan distintos?

—Totalmente. En esta temporada hay dos líneas temporales y fue como interpretar a dos personajes. Tienes al de los ´90, más parecido al que se ve al final de la temporada 1, aunque también es diferente porque ya entra en su época de más éxito, y se da cuenta del poder que tiene, es como el Rey León. Y después para 2005 todavía el Rey León pero con cicatrices, un poco más lastimado. Crear ambos personajes, las diferencias entre ambos, fue el reto de esta temporada, mucho más grande que el de la primera porque no había día que no me tocaran escenas y muchos días me tocaba salir como ambos personajes. Tuve que tener muy claro los gestos, el cuerpo, los tics de uno y de otro. Para eso, prepararme con mi maestro Juan Carlos Corazza fue esencial para generar esa empatía con el público hasta cuando comete errores, uno dice «ah, es por tal cosa» o por su mamá o su papá. Todo viene desde el amor que no tuvo.

—¿Por qué creés que resulta interesante para el público desnudar la fragilidad de un mito?

—Puedo decir por qué para mí es interesante. Yo soy fan de Luis Miguel, crecí yendo a conciertos de él, escucho su música y para mí era un artista inalcanzable como ningún otro, nadie sabía nada, era un misterio. Y cuando entré en la serie y fui aprendiendo más sobre su vida, entendí lo que le pasó a este hombre. Nada más la vida que tuvo sin ser Luis Miguel, todo lo que le pasó, y si a eso le añades que es Luis Miguel, es una locura. Y creo que es muy importante que la audiencia sepa eso porque yo lo empecé a admirar de otra forma, porque me di cuenta de todo lo que sufrió, lo que vivió, lo que tuvo que pasar y genera empatía la persona, el ser humano. Y ver a alguien tan grande vulnerable, creo que es muy interesante y esencial para lograr esa empatía.

—¿Es complejo equilibrar el límite entre el amarillismo y contar una historia tan compleja como esta? ¿Cuál es el secreto de la serie para no cruzarlo?

—El equipo creativo detrás de la serie, sobre todo el director y escritor de la serie que nunca quisieron caer en la caricatura ni en el amarillismo. Siempre verlo desde los ojos del personaje, desde su punto de vista, y de una manera muy aterrizada, muy real, lo más real posible. Creo que eso fue clave y también digo que con Luis Miguel la realidad supera a la ficción con su vida, el estar lo más apegado a lo que sucedió y cómo sucedió porque no te lo crees. Y si a esa combinación, cuentas esas historias de una manera tan aterrizada y tan humana, no cae en esa caricatura ni en el amarillismo, tiene esta onda tan real, orgánica, natural.