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La pobreza en el Gran Rosario bajó al 32,4%, pero aún afecta a más de 400 mil personas


Según el Indec, retrocedió 14% en relación al primer semestre del año pasado. Mientras, el 8,5% de la población sigue en situación de indigencia

El índice de pobreza en el Gran Rosario descendió al 32,4% en el segundo semestre de 2024, según informó este lunes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La cifra representa una mejora respecto al 46,8% registrado en los primeros seis meses del año, pero aún impacta en 439.203 personas y en el 23,8% de los hogares de la región.

En tanto, el 8,5% de la población sigue en situación de indigencia, lo que equivale a 114.846 personas, mientras que el 6,4% de los hogares no logra cubrir la canasta básica alimentaria.

La reducción de la pobreza en Rosario acompaña la tendencia nacional, donde el índice pasó del 52,9% al 38,1% en el mismo período. Según el Indec, la caída en la inflación durante los últimos meses es uno de los factores que explican esta disminución.

Un descenso con impacto social

Si bien la baja en los indicadores refleja una leve recuperación, la cantidad de personas en situación de vulnerabilidad sigue siendo alarmante. Organizaciones sociales advierten que, más allá de los números, el poder adquisitivo continúa deteriorado y que muchas familias deben recurrir a asistencia estatal o comunitaria para subsistir.

Desde el Gobierno Nacional atribuyeron el descenso de la pobreza a las reformas económicas implementadas por el presidente Javier Milei. Según el oficialismo, la estabilidad macroeconómica y las medidas de desregulación han generado una mejoría en los indicadores. Sin embargo, economistas y analistas advierten que el impacto real de estas políticas aún debe evaluarse en el mediano plazo y que la situación social sigue siendo crítica en amplios sectores del país.

En Rosario, la realidad cotidiana muestra que, pese a la caída en los índices, miles de familias continúan con dificultades para llegar a fin de mes. La recuperación económica aún no se traduce en mejoras palpables en los barrios más golpeados por la crisis.