La producción manufacturera de las pequeñas y medianas empresas cayó 11% interanual durante el segundo trimestre de 2026 y alcanzó su nivel más bajo desde 2019
La industria pyme atraviesa un nuevo escenario de deterioro, marcado por la caída de las ventas, la pérdida de producción y una creciente presión sobre la cadena de pagos. De acuerdo con un informe de la Fundación Observatorio PyME, la actividad manufacturera de las pequeñas y medianas empresas se contrajo 11% interanual durante el segundo trimestre de 2026 y llegó a su nivel más bajo en siete años.
La producción también registró una baja del 3,6% respecto del primer trimestre, una vez descontados los efectos estacionales. El retroceso tuvo además su correlato en el empleo: la cantidad de trabajadores cayó 4,5% interanual y el sector acumula 14 trimestres consecutivos de contracción.
El principal problema señalado por las empresas es la falta de demanda. El 81% de las pymes industriales identificó la caída de las ventas como uno de los principales obstáculos para sostener la actividad.
A ese factor se suman los retrasos en los pagos de los clientes, mencionados por el 62% de las empresas; el incremento del costo de las materias primas, señalado por el 60%; la competencia de las importaciones, con 47%; los costos salariales, con 45%; y las dificultades para acceder a financiamiento, con 38%.

La cadena de pagos, bajo presión
La menor demanda comenzó a impactar también sobre el circuito financiero de las empresas.
Según el relevamiento, el 62% de las pymes industriales extendió los plazos de cobro a sus clientes durante el segundo trimestre. Dentro de ese grupo, el 40,9% indicó que la demora fue leve, mientras que el 21,7% señaló que los plazos se alargaron de manera significativa.
En sentido contrario, apenas el 4% de las empresas consiguió reducir los tiempos habituales de cobro.

La situación también comenzó a trasladarse a las obligaciones propias. El 24% de las pymes industriales tuvo al menos un atraso en sus pagos durante el trimestre, una proporción que prácticamente duplica el 12% registrado durante el mismo período del año anterior.
Los mayores incumplimientos se registraron en el pago de impuestos, con un 17,3% de las empresas; proveedores, con 15,3%; y bancos, con 8,6%.
Los porcentajes también muestran un fuerte crecimiento respecto del año anterior: los atrasos impositivos pasaron del 8,6% al 17,3%, los pagos pendientes a proveedores del 5,7% al 15,3% y las obligaciones bancarias del 3,4% al 8,6%.

Los costos crecen por encima de los precios
La presión sobre las empresas también se refleja en sus márgenes de rentabilidad.
El 73% de las pymes relevadas aseguró que sus costos aumentaron a un ritmo superior al de sus precios de venta, mientras que el 69% afirmó que sus márgenes se deterioraron.
El escenario reduce, a su vez, el margen disponible para realizar nuevas inversiones. Solo el 35% de las empresas consideró que el segundo trimestre fue un momento favorable para invertir en maquinaria y equipos.
El indicador quedó un punto por debajo del primer trimestre y nueve puntos por debajo del registro de dos años atrás, cuando el 44% de las firmas consideraba conveniente realizar este tipo de inversiones.
Para el Observatorio PyME, la situación adquiere especial relevancia debido a que las empresas dependen cada vez más de recursos propios y de la reinversión de utilidades para financiar sus inversiones. Un deterioro sostenido de los márgenes podría limitar todavía más esa capacidad.

Una leve mejora en la confianza
Dentro de este escenario negativo, hubo un indicador que mostró una evolución algo más favorable: la confianza empresarial.
El Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE) pasó de 40 a 43 puntos durante el segundo trimestre. Sin embargo, el registro todavía se encuentra por debajo de los 50 puntos, nivel que separa las expectativas negativas de las positivas.
La mejora, por lo tanto, refleja una moderación del pesimismo, pero todavía no se traduce en una recuperación concreta de la actividad industrial.

Qué reclaman las empresas
Frente a la caída de las ventas y el aumento de los costos, las pymes industriales plantean principalmente medidas destinadas a reducir la presión fiscal.
Entre los principales reclamos aparecen una disminución del Impuesto sobre los Ingresos Brutos y una reducción de las contribuciones patronales.
El 33% de las empresas considera prioritaria una baja de Ingresos Brutos, mientras que el 30% reclama reducir las contribuciones patronales para aliviar los costos asociados al empleo.
El sector tiene un peso significativo dentro de la economía argentina. Según el Observatorio PyME, existen más de 16.000 pymes manufactureras de entre 10 y 250 trabajadores, que en conjunto generan más de 560.000 empleos formales.
La caída de la producción y del empleo, el deterioro de los márgenes y el crecimiento de los atrasos en los pagos muestran así un escenario en el que las dificultades ya no se concentran solamente en el nivel de actividad: también comienzan a comprometer la capacidad financiera de las pequeñas y medianas industrias para sostener sus obligaciones e invertir en el futuro.
