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La historia de la única mujer brigadista combatiendo el fuego en las islas


Nacida en Tucumán hace 22 años, Rosa del Valle Mendoza ingresó a la Armada Argentina en 2016 y desde entonces participó de diversos operativos, entre ellos los incendios en el Delta del Paraná

Desde hace 20 días, como parte de la respuesta conjunta desplegada para mitigar el daño ecológico que producen los incendios en la zona del Delta del Paraná, la Armada Argentina aporta medios y brigadistas que trabajan sin cesar. Entre ellos se encuentra la Cabo Segundo enfermera Rosa del Valle Mendoza, de 22 años, la única mujer que se desplegó en la zona afectada.

Mendoza ingresó a la Armada Argentina en 2016. Su interés por ser parte de la Institución comenzó mientras cursaba su último año de secundaria, cuando algunos de sus familiares le comentaron sobre las posibilidades que le brindaría la Marina. Luego de pensarlo unos meses, se decidió y les contó a los padres. “Yo lo veía como una manera de progresar y empezar un nuevo estilo de vida. Como todavía era menor de edad, ellos me ayudaron mucho con los trámites de ingreso y siempre me apoyaron con la decisión”, expresó la joven en diálogo con la Gaceta Marinera.

Nació en La Trinidad, una localidad en el sur de la provincia de Tucumán. Allí creció junto a sus padres y sus tres hermanos menores. “Lo que más extraño es a mi familia, aunque intento visitarlos cada vez que puedo. También extraño levantarme por las mañanas y compartir con ellos el desayuno, los pequeños momentos, salir con mi mamá y mi hermana a pasear por La Trinidad”. Desde allí fue que se acercó a la Delegación Naval de su provincia y, unos meses después, viajó hasta la Base Naval Puerto Belgrano para comenzar sus estudios en la Escuela de Suboficiales de la Armada.

Sobre su carrera naval hasta la fecha, destacó: “Estar destinada en la Base Naval Zárate como enfermera me da la posibilidad de realizar otras actividades además de asistir en el consultorio. Por ejemplo, puedo participar de las Campañas Sanitarias que se realizan todos los años –desde que ingresó a la Fuerza, ya pudo participar en tres oportunidades– y en todos los operativos de ayuda humanitaria que se dispongan”.

En cuanto al contexto de emergencia sanitaria que atraviesa el país, tuvo la posibilidad de colaborar en los puestos de control sanitario desplegados en la localidad de Exaltación de la Cruz. Asimismo, Rosa asiste en el traslado de pacientes con Covid-19 en los medios que dispone la Armada desde que se dictaminó el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Rosa también pudo vivir una experiencia única, que jamás imaginó. Gracias a la Armada, consiguió instruirse como brigadista forestal luego de completar el Curso de Incendio Forestales que se dictó en el Batallón de Infantería de Marina N°3. A partir de esta capacitación, logró formar parte los equipos de la Unidad Militar de Respuesta a la Emergencia (UMRE) en dos ocasiones.

El año pasado tuvo que responder al llamado para colaborar con el control de incendios en Bolivia, desempeñándose como enfermera y brigadista al mismo tiempo. Allí, el equipo conformado por 232 militares de las tres Fuerzas Armadas contribuyó en el combate contra los incendios que se llevaban a cabo en la Chiquitania; realizaron tareas de potabilización y distribución de agua; búsqueda y rescate; y evacuación sanitaria.

En tanto, en junio de este año, viajó a Rosario para controlar y mitigar los focos ígneos que aquejan a los pobladores del Delta del río Paraná. En aquella primera etapa, el personal de la Armada se desplegó en la zona afectada para incorporarse a las coordinaciones del equipo santafecino. Desde la Ruta Nacional 174 –que conecta Rosario con la localidad entrerriana de Victoria– Rosa y sus compañeros se trasladaban para operar en las zonas afectadas.

“Me gusta y llena de orgullo poder desempeñarme como brigadista porque sé que, aunque sea duro para nosotros, estamos ayudando a las personas afectadas y, al mismo tiempo, al medioambiente. En el momento, la tarea es muy agotadora, pero no existe nada más satisfactorio que ver el trabajo terminado”. Rosa fue la única brigadista mujer que se destacó a Santa Fe, pero detalló al respecto: “Nunca sentí que tuviera alguna limitación en comparación con el resto de mis compañeros, tengo las mismas capacidades que ellos. Por suerte, nunca me trataron distinto por ser mujer”.

La Cabo Segundo Rosa Mendoza ha experimentado situaciones que jamás pensó cuando aún vivía en La Trinidad, situaciones que la llenan de orgullo a ella y a su familia. Pero la satisfacción de ayudar a los otros en situaciones de emergencia no es lo único que la motiva a continuar: “Lo que más agradezco de ser parte de esta Institución es la camaradería. Gracias a ella conocí a personas que hoy conforman una parte muy importante de mi vida. Pertenecer a la Armada es tener una forma de vida muy distinta a la que tienen otros”.