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Drama humanitario

La fiscalía italiana ordenó el desembarco inmediato de los migrantes del Open Arms


 

Drama humanitario. Luego de que este martes varios migrantes desesperados se arrojaran al mar, un fiscal italiano ordenó el desembarco inmediato y la incautación del barco de la ONG española Pro Activa Open Arms, fondeado con casi 90 náufragos a bordo frente a la costa de la sureña isla de Lampedusa, en un desenlace inesperado a la última crisis provocada por la política de puertos cerrados del vicepremier italiano, Matteo Salvini.

«Por fin acaba la pesadilla y las 83 personas a bordo recibirán asistencia inmediata en tierra», celebró la ONG en las redes sociales tras la decisión judicial.

Después de 19 días de angustiosa espera y de enfrentamientos entre la ONG española, el gobierno italiano y el español, el último grupo de migrantes y refugiados que fueron rescatados por el emblemático Open Arms frente a la costa de Libia, en el mar Mediterráneo, finalmente pisarán tierra italiana y lo harán pese a que el gobierno español fletó un buque de la Armada para hacerse cargo de ellos y trasladarlos a España.

La iniciativa del Ejecutivo del socialista Pedro Sánchez, que tardó más de dos semanas en aportar una posible solución, ya no tiene sentido porque los migrantes desembarcarán en Lampedusa, según la decisión adoptada por el fiscal de la ciudad siciliana de Agrigento, Luigi Patronaggio.

El fiscal italiano tomó la medida tras subir al barco junto a un equipo médico y comprobar la situación a bordo, que fue descripta por la tripulación como insostenible, luego de que 15 migrantes se lanzaran al mar con la intención de alcanzar la costa a nado.

«La situación en el barco es explosiva, de máxima urgencia», declaró Patronaggio, quien días atrás había abierto una investigación por presunto «secuestro de personas», a raíz de una demanda presentada por abogados de la ONG española contra Salvini, quien se negó a cumplir con una resolución judicial que ordenaba la designación de un puerto italiano para el desembarco del Open Arms.

«Yo no tengo miedo, siento orgullo de defender las fronteras y la seguridad de mi país», aseguró Salvini en Twitter, volviendo a defender su política xenófoba de cierre de puertos, que criminaliza a las organizaciones humanitarias que rescatan migrantes y refugiados que intentan llegar en embarcaciones precarias a las costas de Europa.

De hecho, la misma fiscalía también mantiene abierta una investigación por «incitación a la inmigración ilegal» contra los rescatistas españoles.

El anuncio del desembarco del buque humanitario, que podía concretarse esta misma noche, se produjo al mismo tiempo que el buque de la Armada española Audaz partía desde la base de Rota, en la sureña ciudad portuaria de Cádiz, rumbo a Lampedusa, con el objetivo de hacerse cargo de los migrantes y acompañar al Open Arms hasta el puerto de Palma, en Mallorca.

«Tras analizar distintas opciones, el gobierno de España, de acuerdo a las recomendaciones logísticas de la Armada, considera que ésta es la más adecuada y la que permitirá resolver esta misma semana la emergencia humanitaria que se vive a bordo del Open Arms», señaló el Ejecutivo español en un comunicado.

Sánchez también expresó su confianza en que la iniciativa pondría fin a la crisis, a través de un mensaje en Twitter.

La ONG había manifestado su reticencia a trasladar a los migrantes hasta el puerto español más cercano, debido al desgaste físico y psicológico que supondría y reclamaba a España que gestione el desembarco en Italia y traslade a los migrantes en avión.

En cambio, el ministro de Transporte italiano, Danilo Toninelli, celebró el envío del buque español para resolver la «situación insostenible» del Open Arms, al tiempo que llamó a Sánchez a «frenar» la actividad de los rescatistas.

De hecho, Toninelli, del Movimiento 5 Estrellas, había propuesto en un mensaje en Twitter que la guardia costera italiana traslade a los migrantes hasta un puerto español, pero a cambio pedía a España que retirara la bandera del buque para que no volviera a navegar.

El fundador de la ONG española, Oscar Camps, llevaba días alertando de que situación a bordo del Open Arms era «insostenible» y demandando a Italia cumpliera con la ley. La justicia respondió forzando el desembarco.