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La eficacia de tratamientos antirretrovirales combinados hicieron del Sida una enfermedad crónica


Las primeras muertes fueron reportadas en 1981 el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos anunció la aparición de casos raros de neumonía

La eficacia de los tratamientos antirretrovirales combinados fue el hito histórico que, hace 25 años, transformó al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), porque de una enfermedad mortal pasó a ser una afección crónica para millones de personas.

Las primeras muertes por Sida fueron reportadas en 1981, y el 5 de junio de ese año, hace 40 años, el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos anunció la aparición de casos raros de neumonía y Sarcoma de Kaposi en hombres homosexuales.

A partir de allí, la pandemia comenzó a crecer y en 1982, el ex director de la National LGBT Task Force (organización que lucha por los derechos de las personas LGBT), Bruce Voeller, llamó a la nueva enfermedad Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

El equipo del Instituto Pasteur de París anunció el 20 de mayo de 1983 el descubrimiento del lymphadenopathy-associated virus (virus asociado a la linfoadenopatía, LAV), que luego se conoció como Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en la revista Science.

Ese mismo año, se atendieron los primeros casos en Argentina, y la enfermedad comenzó a cobrar notoriedad en los medios con la muerte de los músicos argentinos Federico Moura y Miguel Abuelo, y a nivel internacional en 1985, con la del actor estadounidense Rock Hudson, que se sumaron a la dolorosa lista de víctimas del virus, al igual que con la del cantante Freddie Mercury, en 1990, y del periodista, activista y primer coordinador de la Fundación Huésped, Roberto Jáuregui, en 1994.

En 1985 se realizaron los primeros test de detección del virus y en 1987 se puso en marcha el Programa Global sobre Sida de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Luego de la presión de los activistas, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) redujo el tiempo de aprobación de la medicación y presentó el AZT, primera droga antirretroviral.

En 1990 se sancionó la ley Nacional de Sida en Argentina y en 1994 se redujo la transmisión vertical, de la persona gestante al bebé durante el embarazo, el parto y la lactancia, la principal vía de transmisión del VIH en niños. El ensayo clínico conocido como «076» indicó que el AZT reducía las tasas de transmisión en dos terceras partes.

Especialistas como Pedro Cahn, quien forma parte del comité asesor del Gobierno y director de Huésped, y la médica infectóloga Isabel Casseti de Helios Salud, consideraron que 1996 es el año bisagra, cuando la OMS confirma la eficacia de los tratamientos antirretrovirales combinados y «el VIH pasa de ser una enfermedad mortal a una crónica para millones de personas».

En 1999 surgieron nuevas drogas y se agregaron nuevos antirretrovirales mientras el ensayo HIVNET 012 demostró la eficacia de la Nevirapina en la prevención de la transmisión de madre a hijo, aunque posteriormente se recomendó su uso combinado.

Veintinueve años más tarde de las primeras muertes por Sida, en 2010, confirmaron que las personas con VIH en tratamiento tenían menos riesgo de transmitir el virus. La idea del tratamiento como prevención, presentada originalmente por el médico argentino Julio Montaner, fue adoptada por la OMS.

En 2012, la FDA aprobó la profilaxis Pre-exposición (PrEP, por siglas en inglés), como una de las estrategias de prevención del VIH, que se les recomienda a quienes no tienen la enfermedad pero tienen alto riesgo de exponerse al virus, ya que son antirretrovirales que reducen la posibilidad de transmisión.

En 2018 comenzaron a mejorar los tratamientos antirretrovirales, «con mejor tolerancia, menor toxicidad y muy eficaces», aseguró Isabel Casseti.

En 2019, una persona, identificada como «el paciente de Londres», no mostró rastros del VIH después de 19 meses, y los expertos que presentaron el hallazgo en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, en Seattle, fueron cautos al hablar de cura y la denominaron «una remisión de largo plazo».

En la actualidad, se ensayan drogas antirretrovirales de diferente administración, como ser intramuscular para ser administradas mensualmente o cada dos meses.