Según datos del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía, el endeudamiento de las familias y las pequeñas y medianas empresas continúa creciendo mes a mes
Un informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) advierte que la morosidad en el endeudamiento de las familias y las pequeñas y medianas empresas continúa creciendo mes a mes, en un escenario de crisis caracterizado por retracción del consumo y deterioro del empleo formal.
El economista Diego Kofman explicó que este fenómeno suele repetirse en momentos críticos como 2001, 2019 y la pandemia: las familias se endeudan para consumir, pero al mismo tiempo consumen menos y enfrentan mayores dificultades para pagar esas deudas. Actualmente, la morosidad en tarjetas de crédito ronda el 10% entre usuarios bancarizados, una cifra que refleja una situación cotidiana cada vez más extendida y que no contempla el endeudamiento informal, aún más problemático.
Según datos del MATE en base al Banco Central de la República Argentina, la irregularidad en créditos personales pasó de 3,3% en 2024 a 12% en 2025, y en tarjetas de 1,9% a 9,3%. En deudas con compañías —entre ellas Mercado Pago— la morosidad alcanza el 29% del saldo total. El monto de créditos en situación irregular se incrementó de 1,6 a 7,6 billones de pesos durante 2025.
En paralelo, el mercado laboral muestra una fuerte destrucción de empleo formal. Kofman señaló que cada tres minutos se pierde un puesto registrado, lo que empuja a muchos trabajadores hacia el cuentapropismo, un sector con menores ingresos y menos derechos. Esta dinámica impacta también en el sistema previsional, la cobertura de salud y en la calidad de vida general.
El informe subraya que, aunque algunos sectores como la agricultura, la intermediación financiera, el petróleo y la minería crecieron 32%, ese crecimiento estuvo acompañado por la pérdida de 7.487 empleos formales. Así, la economía se expande en áreas específicas pero con menos generación de trabajo y mayor informalidad.
Finalmente, Kofman sostuvo que el crecimiento actual no beneficia a la mayoría: disminuyen los salarios reales, cae la recaudación estatal por menor consumo y se concentra la ganancia en sectores financieros y de capital. En este escenario, afirmó, pierden el trabajo, el Estado y la sociedad en su conjunto, mientras que un sector minoritario concentra los beneficios, profundizando una movilidad social descendente que deteriora las condiciones de vida de amplios sectores de la población.
