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La contaminación ambiental genera «tóxicos reproductivos»


La exposición ambiental del organismo a químicos presentes en plásticos, pesticidas e insecticidas perjudica la capacidad reproductiva, alertó este domingo la endocrinóloga Gabriela Brenta con motivo del reciente informe de la ONU sobre salud y medio ambiente.

«Debido a la contaminación del ambiente por el crecimiento industrial sin control, se expone el sistema endócrino a sustancias conocidas como disruptores químicos, que se mimetizan con hormonas de orden reproductivo y tiroideo y generan graves consecuencias que deben resolverse con urgencia», advirtió la médica a cargo del Servicio de Endocrinología y Referente de Tiroides del Sanatorio Otamendi.

Un interruptor o disruptor endócrino es una sustancia química, ajena al cuerpo humano o a la especie animal que afecta, capaz de alterar el equilibrio hormonal, es decir, de interrumpir algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas. Esos interruptores son sustancias contaminantes, que pueden alterar la fertilidad en humanos y provocar deformaciones como genitales ambiguos o testículos que no bajan al escroto.

El informe que presentó la semana pasada ONU Medio Ambiente, que fue elaborado durante los últimos cinco años por un equipo de 250 científicos y expertos de más de 70 países, advirtió que «si no se aumentan drásticamente las protecciones ambientales podrían producirse millones de muertes prematuras a mediados de siglo en ciudades y regiones de Asia, Medio Oriente y África».

El documento advierte sobre problemáticas como la resistencia antimicrobiana, que «se convertirá en una de las principales causas de muerte para 2050 debido a la contaminación de los cuerpos de agua dulce», y los interruptores endocrinos, que «afectarán la fertilidad masculina y femenina, así como el desarrollo neurológico infantil».

Brenta, también presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Tiroides, precisó que los bisfenoles (BPA o bisfenol A) y el DDT (dichlorodiphenyltrichloroethane), están asociados a alteraciones de la «función y estructura de sistema genital».

«El BPA es un disruptor endócrino químico ampliamente utilizado en la fabricación de policarbonato plástico y epoxi resina, que aparecen en una multitud de productos de consumo, envases de comida y bebidas y dispositivos médicos», detalló la especialista en diálogo con esta agencia.

Brenta puntualizó que el BPA es similar al estradiol -una hormona esteroide sexual femenina- en estructura y por lo tanto «interfiere en la señalización de esteroides, con resultados diferentes en la salud reproductiva según la dosis, etapa de la vida, modo y tiempo de exposición».

«Tiene un papel controvertido y emergente como un tóxico reproductivo capaz de inducir efectos a corto y largo plazo. El BPA afecta al ovario, al desarrollo embrionario y a la calidad de gametas -óvulos- necesarias para una exitosa fertilización in vivo e in vitro», agregó.

Asimismo, productos como el PCB (polychlorinated biphenyls), «presentes en insecticidas ya proscriptos pero que se siguen usando, son tóxicos también para la tiroides».

«Recordemos que para una mujer embarazada la función tiroidea debe ser óptima a fin de que se forme correctamente el sistema nervioso del feto», destacó la experta.

Por último, Brenta mencionó compuestos como el bisfenol-A y los ftalatos, utilizados en juguetes, cosméticos, tubos y envases de alimentos y que «estarían también asociados a mayor cantidad de nódulos en la tiroides«.

«De hecho, estudios realizados en Estados Unidos muestran que la incidencia de cáncer diferenciado de tiroides aumentó casi tres veces en los últimos 35 años«, completó.