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La confianza de los argentinos en las vacunas sigue alta pero bajó respecto de 2019


Es de acuerdo a los resultados del Índice de Confianza y Acceso a Vacunas 2021, un estudio realizado por la Fundación Bunge y Born sobre la base de 7.054 casos de todo el país

La confianza en las vacunas de la población argentina se ubicó el año pasado en 85,5%, un valor que si bien se mantiene elevado cayó por tercer año consecutivo, en tanto el acceso fue del 76,4 -una cifra similar a la prepandemia-, según los resultados del Índice de Confianza y Acceso a Vacunas 2021, un estudio realizado por la Fundación Bunge y Born sobre la base de 7.054 casos de todo el país.

“El índice se construye a partir de tres variables con preguntas acerca de si las consideran importantes, seguras y efectivas. Estas tres variables se combinan y se genera un índice que va de 0 a 100 en base a un modelo desarrollado por el equipo interdisciplinario de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres”, explicó durante la presentación la bióloga molecular, docente y comunicadora científica, Guadalupe Nogués, investigadora del trabajo.

Según el estudio, el Índice de Confianza (IC) 2021 fue de 85,5, lo que implica una disminución del 1,6% respecto de la medición de 2020 (IC 86,9), y del 8,8% en relación al primero de los índices elaborado en 2019 (IC 93,7).

“La principal caída se dio en 2020; el descenso de 2021 respecto del anterior fue muy menor pero no se logró recuperar respecto de la encuesta que se realizó pre pandemia (2019)”, indicó Nogués.

En cuanto a los tres componentes con los que se mide la confianza, un 88,5% de las personas piensa que las vacunas son efectivas; un 89,1% las define como importantes para los niños y un 88% como seguras.

En los tres se detecta una caída de al menos 5% en relación a los valores de 2019 (93,7%, 95,5% y 95,9%, respectivamente), siendo el componente seguridad el que más bajó (8,2% en términos porcentuales).

“Al realizar un análisis de la confianza diferenciado por grupo etario se encontraron variaciones respecto de 2020. Durante ese primer año de pandemia hubo una baja en todas las edades pero fue mayor en los grupos de más edad”, explicó la investigadora respecto del estudio del año pasado.

Y continuó: “Sin embargo, en 2021, la disminución de la confianza se mantuvo en los menores de 40 años pero se revirtió en los mayores de 50”.

En la última encuesta quienes menos confianza expresan son las personas de entre 15 y 20 años (81,6); en cambio, quienes más confianza tienen son las personas de más de 65 años (91,2), seguidas por las de 51 y 65 años (88,4) y por las de 41 a 50 (87,7).

En referencia al Índice de Acceso (IA), Nogués describió que se construye a partir de preguntas sobre cuatro ejes: el tipo de centro de salud donde se aplica, la dificultad para llegar a estos centros (distancia, costo de movilidad, etc.), éxito o fracaso de la vacunación (es decir si se la pudo aplicar), y en caso de que no se haya vacunado cuál es la causa.

El estudio arrojó que el IA de 2021 fue de 76,4, alcanzando valores similares a los de 2019 (76,6), y revirtiendo así la caída observada en 2020, cuando se había ubicado en 39,5.

En esta encuesta, las regiones del país con mayor acceso a vacunas fueron Cuyo (77,6); Patagonia (77,4) y región Centro (77), y las regiones con menos acceso Noreste (74,6); Noroeste (75) y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (75,3).

Al comparar el acceso a las vacunas en 2019 con el actual, los únicos cambios significativos se observan en la región patagónica y GBA: en ambos casos hubo un leve aumento del acceso: Patagonia en la que aumentó un 2,9% (tenía 75,2 en 2019) y Gran Buenos Aires, que en 2021 se ubicó en 76,9, el acceso es 1,6% mayor que en 2019 (75,7).

El trabajo, que se realiza por tercer año consecutivo, incluyó en esta edición preguntas específicas sobre la vacunación contra Covid-19.

Ante la pregunta sobre cómo la investigación y el desarrollo de las vacunas contra la Covid-19 afectó la confianza en las vacunas en general, un 24,7% sostuvo que confía más que antes; un 49%, que confía igual, y un 25,3%, que confía menos.

“Una comparación que nos resultó interesante hacer es contrastar las respuesta de 2020 acerca de si se aplicarían la vacuna en caso de que estuviera disponible (actitud) contra si se vacunaron en 2021 (comportamiento)”, describió Nogués.

Y añadió que “en 2020 un 28% decía que no se la aplicaría; sin embargo en 2021 el 92% de las personas encuestadas (mayores de 15 años) dijo haberse vacunado con al menos una dosis; el 4,6% manifestó que prefiere esperar, y el 1,6% que no sabe si se vacunará, y en 1,9% que no se va a vacunar”.

“Aquí lo que hicimos fue cotejar esto con el índice de confianza y lo que encontramos fueron distintos perfiles de las personas que aún no se vacunaron”, detalló la investigadora.

Así, mientras que entre los que respondieron que planean vacunarse más adelante y los que indicaron que no saben si vacunarse el índice de confianza se ubica en 79,7 y 52,9 respectivamente; entre los que dijeron que no se van a vacunar el IC es de 20,3.

“Esto implica que hay un 6% que pudo no haberse vacunado por presentar dudas al respecto o incluso por problemas en el acceso; en este caso con una comunicación adecuada o con mejoras en el acceso se podría persuadirlos a que lo hagan”, indicó por su parte la coordinadora Senior de Proyectos de la Fundación Bunge y Born, Brenda Walter.

En relación a las restricciones a la movilidad, durante 2021, un 80,4% expresó que pudo vacunarse o vacunar al más pequeño de sus hijos a cargo; sin embargo, un 17,3% que no pudo hacerlo.

A modo de conclusión, Walter señaló que “aunque el índice de confianza es alto en Argentina, sigue disminuyendo, es importante no descuidar este aspecto para que la tendencia no continúe”.

En relación al índice de acceso, la investigadora destacó que “si bien se volvió a un valor previo a la pandemia es relevante realizar mejoras a nivel estructural para garantizar la equidad en el acceso”.

El estudio fue realizado en noviembre y diciembre de 2021, sobre 7.054 encuestas a personas mayores de 15 años y abarca todas las regiones del país y a los distintos grupos etarios, con distinción por género y según los diferentes niveles educativos alcanzados.

Se trata del tercer estudio interanual realizado por la Fundación Bunge y Born -el primero se difundió en 2019, un año antes del inicio de la pandemia- y, según sus realizadores, su objetivo es “facilitar mejoras en el diseño de programas y estrategias de inmunización, y orientar de manera más eficiente recursos humanos y financieros en el marco de las políticas de salud pública”.