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Jubilados en crisis: cuatro de cada diez comen una o dos veces por día para poder pagar el alquiler


Informes advierten fuerte pérdida del poder adquisitivo y aumento del trabajo en adultos mayores, en medio de un ajuste que impacta de lleno en sus condiciones de vida

En medio del debate por la baja de la pobreza informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, distintos informes advierten que los jubilados son uno de los sectores más golpeados por la crisis económica, con niveles alarmantes de deterioro en sus condiciones de vida.

Según los datos relevados, cuatro de cada diez adultos mayores que alquilan apenas comen una o dos veces por día para poder pagar un techo, mientras que siete de cada diez debieron recortar alimentos.

El impacto también se refleja en el mercado laboral: la actividad de personas mayores de 66 años creció un 11% interanual, impulsada por la necesidad de compensar la fuerte pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones, que cayó un 23% respecto de 2023.

De acuerdo a estimaciones de la Defensoría de la Tercera Edad, la canasta básica para un jubilado supera los 1,8 millones de pesos, muy por encima del haber mínimo, que ronda los $450.000 incluso con el bono congelado desde 2024.

El informe advierte que más del 60% de los jubilados cobra la mínima, lo que los ubica por debajo de la línea de pobreza. En ese contexto, muchos deben elegir entre comprar alimentos, medicamentos o pagar el alquiler.

“El sector atraviesa una triple crisis: alimentaria, sanitaria y habitacional”, alertó el defensor de la tercera edad, Eugenio Semino, quien señaló que cada vez más adultos mayores se ven obligados a seguir trabajando o endeudarse para subsistir.

En paralelo, el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz advirtió que los jubilados que perciben el haber mínimo deben destinar hasta el 80% de sus ingresos al alquiler de un monoambiente, sin contar expensas ni servicios.

Además, crece el fenómeno del desempleo encubierto en este grupo etario. Según el Instituto Argentina Grande, la tasa real de desempleo asciende al 13,8% si se incluyen trabajadores con empleos precarios o de baja carga horaria, con un fuerte impacto en los mayores.

El escenario refleja un proceso de empobrecimiento sostenido que golpea a una generación que trabajó durante décadas y que hoy enfrenta serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas, en un contexto sin señales claras de recuperación a corto plazo.