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Israel impone un cierre total a Gaza y redobla sus bombardeados tras la incursión de Hamas


El Gobierno israelí ordenó un "asedio completo" en la zona de la Franja, impidiendo ingresos de alimentos, combustibles y hasta de agua

Israel ordenó hoy un «asedio completo» de la Franja de Gaza que detuvo el ingreso de alimentos, combustibles y suministros para sus 2,3 millones de habitantes, mientras redobló sus bombardeos en el territorio palestino gobernado por Hamas luego de los ataques sin precedentes del grupo islamista en territorio israelí.

Tras este ataque inédito, comparado por Israel a los atentados en Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, el Ejército israelí anunció hoy haber retomado pleno control de localidades del sur de Israel donde había combatientes de Hamas, pero admitió que podría haber aún milicianos en la zona.

Más de 700 israelíes han perdido la vida en el ataque y 2.150 resultaron heridos, según un nuevo balance publicado por el Ejército hoy por la mañana. Los milicianos de Hamas mataron hasta 260 personas que participaban en un festival de música electrónica cerca del enclave palestino, según la ONG Zaka, que ayudó en las operaciones de recuperación de los cadáveres.

Del lado palestino, 560 personas murieron por bombardeos israelíes en Gaza y 2.900 quedaron heridas, según las últimas cifras de las autoridades locales.

Decenas de miles de soldados israelíes están siendo desplegados cerca de la Franja de Gaza, un empobrecido territorio costero enclavado dentro de Israel y con costa al mar Mediterráneo. Israel lo mantiene bloqueado desde 2007, cuando Hamas tomó su control.

Hamas dijo que lanzó sus ataques cansado del bloqueo, la ocupación militar y colonización israelí de Cisjordania y Jerusalén este -territorios que los palestinos reclaman para fundar su Estado- y de las continuas incursiones militares y detenciones de palestinos en ciudades cisjordanas y en sitios sagrados islámicos de Jerusalén.

El Ejército israelí dijo hoy que, solo anoche, lanzó 500 bombardeos en Gaza a posiciones de Hamas y del grupo también islamista Yihad Islámica, que participó del ataque del sábado pasado, luego de haber atacado ayer más de 1.000 blancos en el territorio.

El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, ordenó un «asedio completo» del enclave.

«Estamos imponiendo un asedio total a Gaza (…) ni electricidad, ni comida, ni agua, ni gas, todo cerrado», dijo Gallant en un video.

«Estamos combatiendo contra animales y actuamos en consecuencia», agregó.

En el interior del pequeño territorio, más de 123.000 palestinos se han visto obligadas a dejar sus casas, indicó la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha).

«Lo que Hamas vivirá será difícil y terrible (…) vamos a cambiar Medio Oriente», declaró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien pidió a la población prepararse para una guerra «larga y difícil».

El Ejército israelí concentra también sus esfuerzos en salvar a los ciudadanos secuestrados por Hamas, más de un centenar según el Gobierno, algo que nunca había sucedido en la historia del país.

El movimiento islamista dijo hoy que cuatro «prisioneros» capturados murieron en los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza, informó la agencia de noticias AFP.

El Ejército israelí no hizo ningún comentario inmediato.

Varios ciudadanos de otros países, algunos con la doble nacionalidad israelí, murieron en la ofensiva, entre ellos 12 tailandeses, 10 nepalíes y al menos nueve estadounidenses.

También hay al menos tres brasileños desaparecidos y uno hospitalizado, según el Gobierno.

España, México, Alemania y otros países también informaron que algunos de sus ciudadanos se habían visto afectados en la ofensiva, sin dar más detalles.

Hamas descartó hoy negociar con Israel un canje de prisioneros por el momento.

«La operación militar continúa (…) por lo tanto, no hay actualmente ninguna posibilidad de negociación sobre la cuestión de los prisioneros o cualquier otra cosa», dijo Hossam Badran, un miembro de la oficina política del grupo en Doha, a AFP.

El lunes, «varios sospechosos armados» que se habían infiltrado desde el vecino Líbano fueron abatidos por el Ejército israelí, que bombardeó la zona.

«Es de lejos el peor día de la historia de Israel», declaró un portavoz del Ejército israelí, para quien el ataque, donde participaron un millar de combatientes, podría ser «a la vez un 11 de septiembre y un Pearl Harbour».

La ofensiva fue condenada por numerosos países occidentales, y Estados Unidos empezó el domingo a enviar ayuda militar a Israel y a dirigir hacia el Mediterráneo a su portaaviones «USS Gerald Ford».

China condenó hoy cualquier acción que atente contra los civiles y abogó por un alto el fuego. También Rusia y la Liga Árabe, que rechaza la violencia «de ambos lados» y anunció una reunión de emergencia el miércoles, dijeron que trabajarán para «poner fin al derramamiento de sangre».

Y la Unión Europea (UE) convocó para el martes un encuentro de cancilleres y decidió suspender los pagos de ayuda al desarrollo a los palestinos.

Irán, que mantiene relaciones estrechas con Hamas y fue uno de los primeros países en aplaudir la ofensiva del grupo islamista, rechazó las acusaciones sobre su papel en la operación y dijo que «se basan en motivos políticos».