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Un tema mundial

Irlanda, un país que hace poco adhirió al aborto legal


Irlanda, que conquistó vía referéndum la despenalización del aborto por una aplastante mayoría hace menos de un mes, se une a otras experiencias mundiales que en los últimos años legalizaron la interrupción del embarazo como Uruguay y Ciudad de México, y bajaron drásticamente el riesgo de muerte de las mujeres.

Entre los años 2000 y 2017, además, 33 países ampliaron las circunstancias bajo las cuales el aborto es permitido legalmente, según el Instituto Guttmacher, dedicado a investigar cuestiones vinculadas a la salud reproductiva en el mundo.

El 25 de mayo pasado, dos tercios de los más de 3 millones de irlandeses votaron a favor de la despenalización del aborto, según los resultados oficiales del histórico referéndum para reformar una de las leyes reproductivas más duras de Europa, vigente desde 1983.

Con un total de 66,4% votos, la sociedad irlandesa apoyó la derogación de la octava enmienda constitucional, que equiparaba los derechos de la mujer a los del feto, lo que hacía imposible el aborto salvo en caso de riesgo de muerte de la madre.

«Lo que vimos hoy es la culminación de una revolución silenciosa que tuvo lugar en Irlanda», celebró el día de la victoria el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, uno de los defensores más fervientes del ‘Sí’.

Esta victoria habilitó al gobierno del partido democristiano Fine Gael a cambiar la ley y permitir el aborto en todas las circunstancias durante las primeras 12 semanas de embarazo y, en casos excepcionales, hasta las 24.

El giro dado por Irlanda es apoyado por las organizaciones especializadas más respetadas e influyentes del mundo, como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Las leyes restrictivas van asociadas a tasas elevadas de abortos peligrosos», sostiene la organización especializada de la ONU en su página web.

Tal es así que, en Irlanda, desde 1980 más de 170.000 mujeres y niñas viajaron para abortar al vecino Reino Unido y, en menor medida, a Holanda, donde el procedimiento es legal.

Según un informe del año pasado realizado por la OMS junto con el Instituto Guttmacher, entre 2010 y 2014 se produjeron en todo el mundo 25 millones de abortos peligrosos, un 45% del total de los registrados en ese período.

Según estimaciones recientes, por lo menos el 8% de las muertes maternas a nivel mundial se deben a abortos inseguros, lo que supone que al menos 22.800 mujeres mueren cada año debido a complicaciones de abortos inseguros y casi todas las muertes ocurren en los países en desarrollo.

La mayoría de estas muertes se concentra en África.

La Organización de Estados Americanos (OEA) también describió un escenario alarmante en la región.

En América latina y el Caribe la tercera parte de los embarazos los atraviesan menores de 18 años, y de ese grupo, un 20% son menores de 15 años. La región es la única del mundo donde el número de partos de niñas y jóvenes menores de 15 años aumentó en los últimos tiempos.

Además, el aborto inseguro continúa siendo una de las principales causas de mortalidad materna ya que representa un 21% de los casos.

En este contexto mundial, sólo hay cinco países en el mundo que no permiten abortos bajo ninguna circunstancia, tres en América Latina: República Dominicana, El Salvador y Nicaragua. Los otros dos se encuentran en Europa, la Ciudad del Vaticano y Malta, según el Centro de Investigación Pew Research. Hasta hace menos de un año, Chile también era parte de este grupo.

El 14 de septiembre de 2007, la entonces presidenta Michelle Bachelet promulgó una histórica ley que despenaliza el aborto voluntario por tres causales: riesgo de vida para la madre, inviabilidad del feto y violación. Las chilenas siguen luchando para que se legalice en todos los casos.

Uruguay, en cambio, es uno de los países que liberalizó en 2012 la práctica sin restricciones en las primeras 12 semanas y el resultado, en términos de salud pública, fue contudente: alcanzó una de las tasas más bajas de abortos en el mundo, 11,39 cada 100.000 habitantes.

Para Leonel Briozzo, el hombre que ocupaba el cargo de subsecretario de Salud cuando se aprobó la ley, el éxito radica en el trabajo previo que se realizó antes de que saliera la norma.

«La experiencia uruguaya comienza en el 2001, con el modelo de reducción de riesgo y daño, que permitió llegar a una mortalidad materna cero antes del 2012 por aborto inseguro,» explicó el médico.

«Y luego del 2012 con la despenalización del aborto, lo más importante es que Uruguay alcanza las tasas más bajas de abortos del mundo. Estamos, en comparación, igual a los países de Europa occidental», señaló.

Otro dato es clave: luego de promulgar la ley, Uruguay se convirtió en el segundo país, detrás de Canadá, con menor mortalidad materna en el continente, según la Revista Internacional de Ginecología y Obstetricia.

El otro caso exitoso en la región es la capital de México. Allí la ley de Interrupción del Embarazo hasta las 12 semanas de gestación en todos los casos es lega desde 2007. La tasa de muerte desde ese año es de 0%.

Según publicó la organización mexicana Inmujeres, antes de 2007, seis de cada diez mujeres morían por complicaciones en el aborto en la Ciudad de México.

El resto de los estados mexicanos tiene su regulación y en muchos el aborto es legal en casos de violación. Algunos también lo permiten por malformaciones del feto o riesgo de vida de la mujer.

La gran mayoría del hemisferio norte despenalizó el aborto y lo reguló dentro de su sistema de salud hace años, a veces décadas. Ahora la lucha se concentra en el Sur, con América latina a la cabeza.