Sin categoría

Intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la lactosa: la importancia de mantener el consumo de lácteos


Por Lic. Martina I. Murmis (*)

Muchas personas con síntomas gastrointestinales como hinchazón, malestar y diarrea creen que tienen intolerancia a la lactosa y evitan o limitan el consumo de productos lácteos. Sin embargo, esta restricción podría conducir a una ingesta de calcio por debajo de la cantidad diaria recomendada.
La lactosa es el principal azúcar natural (carbohidrato) que se encuentra en la leche. Durante la digestión, ésta se descompone en dos azúcares simples – glucosa y galactosa – gracias a la enzima lactasa del intestino delgado.

La malabsorción de la lactosa ocurre cuando no hay suficiente lactasa para descomponer toda la lactosa. La aparición de síntomas gastrointestinales (por ejemplo: diarrea, malestar abdominal, flatulencia e hinchazón) después de su ingesta en personas con malabsorción se define como intolerancia a la lactosa.
La intolerancia a la lactosa puede ser:
Primaria: la reducción de lactasa se da gradualmente en los primeros años de vida. La persona tiene cada vez más síntomas al consumir leche y la única forma de tratarlo es eliminando la lactosa de la alimentación. Esta es la causa más frecuente y es irreversible.
Secundaria: es temporal y se da, por ejemplo, como consecuencia de una enteropatía. Cuando esta se cura, desaparece la intolerancia.
Congénita: es muy poco común y se detecta en los bebés luego de las primeras exposiciones a la lactosa de la leche materna.

También puede ocurrir que la intolerancia a la lactosa sea una cuestión de percepción. Sin embargo, independientemente de si la intolerancia a la lactosa es fisiológicamente basada o únicamente percibida, la educación alimentaria es fundamental para asegurar que el perfil nutricional de la alimentación no se vea comprometido.
Después de que se diagnostica la intolerancia a la lactosa, reducir la exposición a la lactosa constituye la línea principal de tratamiento. Inicialmente, se recomienda evitar temporalmente la leche y derivados para obtener la remisión de los síntomas. Debe evitarse la eliminación total y definitiva de la leche en la alimentación, ya que podría conducir a una pérdida nutricional de calcio, fósforo y vitaminas, asociándose con una disminución de la densidad mineral ósea y un mayor riesgo de fracturas. La osteoporosis y las fracturas generadas a partir de un consumo de calcio inadecuado son el principal problema de salud asociado con la intolerancia real o asumida a la lactosa. Las recomendaciones nutricionales actuales sugieren consumir tres porciones por día de leche o productos lácteos equivalentes.

Para evitar una deficiencia nutricional es importante conocer que hay leches sin lactosa (0% lactosa) que permiten, a quienes tienen baja tolerancia a la lactosa, cubrir los requerimientos nutricionales de aquellos nutrientes que provienen mayormente de los lácteos. Leyendo las etiquetas se puede identificar la composición del producto y así elegir el que más se adecua a las necesidades de cada persona.

(*) Nutricionista Corporativa de Nestlé®.