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Insólito: no se puede viajar al mar en micro con sombrilla ni reposera


Por una disposición de origen poco claro, pero que se lee en carteles dispuestos en las ventanillas de las empresas de la Terminal Mariano Moreno, este verano quienes salen de vacaciones en ómnibus desde Rosario no pueden llevar sombrilla, reposera, ni conservadora. Si viajan con un bebé, tampoco cochecito. Y por supuesto, ni bicicletas ni tablas de surf. Así, sin ese equipo de mínimo confort gasolero, ir a la playa cuesta bastante más: por semana, alquilar una sombrilla en la costa sale entre 3.400 y 4.300 pesos, tomar una gaseosa chica no menos de 50 y una cerveza grande de 80 para arriba. El tradicional almuerzo de sándwiches caseros y bebida fresca comprada en el súper que siempre llegaba al balneario en la heladerita familiar, no va más.

Lo peor es que muchos turistas se enteran de la novedad recién al partir y se ven obligados a despachar los bártulos por encomienda o dejarlos en depósito en la estación hasta que alguien vaya a retirarlos.

Varias ventanillas en la Estación Mariano Moreno exhiben los «sí» y los «no» en materia de equipaje.

Donde están expuestos, los carteles le indican al pasajero que podrá llevar sin costo hasta 15 kilos en una valija, bolso o mochila, pero de ninguna manera —y en ningún sitio del colectivo— una sombrilla, reposera, conservadora, carrito de bebé, tabla de surf o snowboard, bicicleta o carro de equipaje.

En algunas empresas de colectivos afirman que la medida fue dictada por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), pero el jefe del departamento Rosario, Hernán Nacuzzi, ayer lo desmintió.

Según cuentan los empleados, la novedad «del año pasado» no cae muy bien entre los pasajeros a los que se advierte de la prohibición. «Y sí… se quejan bastante», confesaron desde Empresa Argentina.

En la ventanilla de Sierras de Córdoba aclararon que aparte del equipaje básico hoy «no se puede llevar casi nada», pero admitieron que finalmente las cosas funcionan «un poco como en la ruleta: todo depende de si al servicio suben los inspectores (de la CNRT)».

«Si nos preguntan si pueden llevar la reposera decimos «vos traéla; si podés la llevás, si no que alguien te la mande por encomienda». Antes lo decíamos como consejo, pero ahora es ley», contaron en Chevallier.

«Después de vendernos el pasaje a Pinamar, la empleada de Zenit nos dijo que este año no íbamos a poder llevar las reposeras», se quejó Lidia, quien en viajes anteriores siempre las trasladó en la bodega.

Los inspectores de la delegación local de la CNRT, con sede en la propia terminal, son conscientes de que la novedad no cae bien. «Todos los días hay problemas por este tema», cuentan. Sin embargo, defienden la medida al entender que «si en un coche de dos pisos los 56 pasajeros quisieran llevar la conservadora, sería algo imposible».

Pero como se trata de una disposición antipática, en general velan por los efectos de la normativa ligados a la seguridad de los pasajeros. «Nosotros constatamos que no haya conservadoras en los pasillos ni nada que obstruya las salidas de emergencia», dicen, «y lo que pasa en las bodegas depende de cada empresa». Aun así, afirman que puede ocurrir que «los diez primeros» viajeros lleguen «con heladerita y reposera y después los otros ya no tengan lugar para sus cosas».

Por eso en algunas empresas hay cero flexibilidad y muchos pasajeros se enteran de la situación cuando llegan con los bártulos a cuestas.

¿Qué pueden hacer en ese caso? Si el tiempo da, los pueden despachar como encomienda.

Por ejemplo, frente a las plataformas hay una firma que se encarga de eso y en su depósito ayer se apilaban reposeras y algunas sombrillas a la espera de sus dueños, llegados en micro desde la costa.

Otra alternativa es dejar la reposera, sillas y heladerita en el guardaequipajes de la terminal, para que luego un familiar vaya a retirarlas.

«La mayoría de la gente nos termina dejando las cosas acá con el número de DNI del que las va a venir a buscar», contó Julieta, encargada del depósito. Por bulto, entre 40 y 70 pesos diarios.

Fuente: Diario La Capital