La familia ya poseía un terreno, pero descartó la construcción tradicional por los plazos y costos. Tras investigar distintas opciones, encontró una empresa china que ofrecía viviendas modulares a un valor considerablemente menor
Ante la necesidad de encontrar una vivienda propia tras la finalización de su contrato de alquiler, una familia de la ciudad de Santa Fe optó por una alternativa poco habitual: importar una casa prefabricada desde China. La protagonista de la historia, Leticia Leites, explicó que la decisión estuvo motivada por los altos costos de construcción y de las viviendas modulares disponibles en Argentina, además de la urgencia de contar con un hogar en poco tiempo.
La familia ya poseía un terreno, pero descartó la construcción tradicional por los plazos y costos. Tras investigar distintas opciones, encontró una empresa china que ofrecía viviendas modulares a un valor considerablemente menor. La casa adquirida, de 72 metros cuadrados, tres habitaciones y un baño, tuvo un costo total cercano a los 50.000 dólares, incluyendo transporte, trámites aduaneros, instalación y logística.
Para concretar la importación contrataron a un especialista local que se encargó de gestionar los requisitos de ingreso al país. Luego de dos meses de viaje en barco, la vivienda llegó al terreno familiar y fue desplegada con la ayuda de familiares y amigos, ya que no pudieron utilizar maquinaria pesada. Según Leites, el proceso de apertura de la estructura demandó apenas una hora.
La casa está construida en acero, revestida con fibra de bambú y cuenta con instalaciones eléctricas y sanitarias listas para conectar. Además, puede trasladarse a otro lugar si sus propietarios lo desean y tiene una vida útil estimada de 30 años.
A dos meses de haberse mudado, la familia continúa realizando detalles de terminación, pero ya disfruta de su nuevo hogar. Para Leticia, la mayor satisfacción es haber dejado de pagar alquiler y contar finalmente con una vivienda propia.
