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Historias rescatadas del silencio: Gualeguaychú identificó a trece víctimas de terrorismo de Estado


Tras una investigación, trece vecinos de la ciudad entrerriana fueron incorporados al listado de víctimas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. Conocé sus historias en la nota

Luego de una investigación que llevó adelante la municipalidad de Gualeguaychú, trece personas oriundas de dicha ciudad entrerriana fueron reconocidas como víctimas de terrorismo de Estado ocurrido en la última dictadura cívico militar por lo que buscan información para reconstruir sus historias de vida.

La investigación da a conocer «historias que aguardaron en el silencio y dolor» y busca reconstruirlas porque «son parte de la historia e identidad» de esa ciudad del sureste de Entre Ríos, que reconoce en total a 36 personas locales como víctimas del considerado segundo genocidio argentino.

Se trata de Juan Gualberto Arellano Gamboa (61); Victoria Graciela Borrelli Genna (32); Luis Mario Fachino Delguis (35); Jerónimo Gabriel Ghiglia Moscardini (24); Roberto Claudio Gómez (30); y Héctor Raúl Fernández Larrama (54).

También fueron incluidos César Daniel Hernández (41); Silvio Pedro Lahitte Izetta (36); Luis Eduardo Milano Angeramo (17); Rafael Alberto Pighetti Fernández (23); Jorge Lucio Rébori Maldonado (48); Marta Susana Terradas Picó (27); y Silva Marta Treptow (24).

Todas estas personas nacieron, crecieron, se educaron y recorrieron los paisajes de Gualeguaychú, pero por distintos motivos emigraron a otras ciudades, principalmente a distintas partes de la provincia de Buenos Aires, donde finalmente fueron víctimas de la última dictadura.

Tras reconocerlas y recolectar datos de diferentes organismos nacionales y provinciales, la municipalidad convocó a familiares, amigos, conocidos y ciudadanos que pudieran aportar anécdotas, fotografías, datos, que hagan a la historia de vida cada uno de ellos.

«Al mismo tiempo se iniciará una investigación para reconstruir estas historias que nos estaban faltando y que no deben faltarnos más», dijo el director de Derechos Humanos local, Matías Ayastuy. El trabajo surge de «una sospecha de que las listas de detenidos desaparecidos estaban inconclusas, como en muchas ciudades del país», recordó.

Estas historias «son mucho más que un número, y no podemos dejarlos en el olvido ni en el silencio» mencionó Ayastuy, quien tiene sus dos padres desaparecidos y también busca a su hermano o hermana.

El informe fue presentado esta semana en un acto en el que participó el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, por videoconferencia; y el intendente de Gualeguaychú, Martín Piaggio; entre otros.

Pietragalla explicó que estos actos «son simbólicos pero tienen mucho impacto en la realidad y coyuntura», y pidió continuar «trabajando desde la memoria, verdad y justicia para seguir encontrando historias de compañeros que no eran tenidos en cuenta».

«Los genocidas querían desaparecernos, pero también que nos olvidemos y no tengamos el recuerdo«, apuntó y dijo que los «hijos de los desaparecidos somos todos los que de distintos ámbitos somos parte de esta lucha».

En ese sentido, destacó que la inclusión de las 13 nuevas víctimas es «una reparación enorme» ya que «hoy vuelven a estar contabilizadas, va a haber generaciones que van a saber quiénes son, y van a tener sus homenajes».

«Siempre hay que seguir trabajando en la construcción de la memoria colectiva sobre las tragedias de nuestros pueblos para que nunca más se vuelvan a repetir», agregó.

El intendente Martín Piaggio destacó que se trata de «poner luz a una etapa histórica muy oscura y muy fea del país, que la ciudad no estuvo exenta». «Esto es una construcción colectiva de nuestra historia, rescatando y teniendo la memoria viva y presente, algo que es una obligación que tenemos todos», agregó Piaggio.

Trabajaron con los datos del registro Civil de Gualeguaychú; la base de datos Monumento a las víctimas del terrorismo de estado; de la base desaparecidos.org; de un libro del historiador Roberto Baschetti; y del Registro Único de la Verdad de Entre Ríos.

Trece historias robadas por la violencia de Estado

Luis Eduardo Milano Angeramo tenía 17 años cuando fue secuestrado en Lanús, donde vivía, y dos días después, el 16 de mayo de 1977, a las 9.30, su cuerpo fue hallado sin vida en un basural cerca de la Panamericana, a 100 metros de Puente San Martín, en Quilmes.

También Silvio Pedro Lahitte Izetta nació en Gualeguaychú pero vivió en Capital Federal desde muy chico. Militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT ERP), estaba casado, tenía tres hijos, trabajaba en distintas fábricas y redactaba en la revista militante «El Combatiente», donde era apodado Alberto Brizuela. Desapareció en Barracas, el 12 de mayo de 1978 a las 15, con 36 años.

Su hermano Carlos, militante peronista, fue detenido en 1975, estuvo dos años preso, en 1978 fue secuestrado por la Policía provincial y trasladado al CCD «La Cacha» de La Plata, y en agosto de ese año fue asesinado en Isidro Casanova, junto a Laura Carlotto.

Marta Susana Terradas Picó tenía 27 años, era contadora pública de la Universidad Católica Argentina, y delegada en el Banco de Entre Ríos. Estaba en pareja con Oscar Daniel Capella, entrerriano referente de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) en Santa Fe y Paraná, y con quien también compartía la militancia en Montoneros. En 1977 ambos fueron secuestrados y asesinados por las Fuerzas Armadas.

Héctor Raúl Fernández Larrama nació sobre calle España de Gualeguaychú en 1921, pero vivió gran parte de los años siguientes en Córdoba, donde tenía su propio comercio. El 29 de marzo de 1976 a la medianoche, con 54 años, fue detenido en su domicilio junto a su hijo Raúl de 22 años, y continúan desaparecidos.

Luis Mario Fachino Delguis se desempeñaba como asesor ejecutivo en Zárate, provincia de Buenos Aires, cuando el 25 de marzo de 1976 a las 13 fue secuestrado en la plaza local.

El profesor, abogado y licenciado en filosofía Jorge Lucio Rébori Maldonado había nacido en Gualeguaychú pero vivía y tenía su estudio en Capital Federal, donde militaba en el Partido Comunista. El 1 de febrero de 1977 por la noche secuestraron a su esposa, Celia Sara Machado, en su departamento y horas más tarde a Jorge, en su estudio jurídico. Su hermano, el ingeniero agrónomo Humberto Antonio Rébori, también fue secuestrado días más tarde y los tres continúan desaparecidos.

Juan Gualberto Arellano Gamboa tenía 61 años y vivía en Buenos Aires, donde militaba en el Partido Comunista y ejercía como constructor marmolero, pero cerca de las 19 del 11 de octubre de 1977 fue secuestrado y desaparecido en el barrio de La Boca.

Silva Marta Treptow, empleada comercial y militante de Montoneros, desapareció con 24 años en 1977 en la estación de servicio YPF de Villa Maipú, provincia de Buenos Aires, donde asesinaron a su esposo Oscar De Cicco (27).

En 1944 nació en Gualeguaychú Victoria Graciela Borrelli Genna, que desapareció tras haber sido detenida y secuestrada en su domicilio en la ciudad Monte Grande, en Esteban Echeverría, cuando tenía 32 años, el 1 de agosto de 1976.

También había nacido allí  hijo de un uruguayo, pero 41 años después fue secuestrado y desaparecido en Escobar, Buenos Aires.

Roberto Claudio Gómez estaba casado, era obrero en la fábrica textil Grafa, adhería a la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y era militante de la Juventud Peronista en San Fernando, provincia de Buenos Aires. El 13 de diciembre de 1976, con 30 años, fue detenido en su domicilio, secuestrado y desaparecido.

El 2 de agosto de 1977 fue secuestrado de su domicilio en la localidad de Wilde, Avellaneda, Rafael Alberto Pighetti Fernández, que tenía 23, se desempeñaba en la Gendarmería Nacional y militaba en la Juventud Peronista.

Jerónimo Gabriel Ghiglia Moscardini, de 24 años, vivía, militaba sindicalmente y trabajaba en la empresa Química Hoechst de San Isidro, lugar donde el 30 de abril de 1976 a las 15:30 fue secuestrado y desaparecido.