Ciudad

¿Hay intereses que impiden poner punto final a las quemas y el humo?


Pese a todas las medidas tomadas, el fuego sigue ardiendo y el humo sigue llenando los pulmones de los rosarinos. Las miradas empiezan a posarse sobre un supuesto conflicto político

En Rosario el 2020 no sólo quedará marcado en el recuerdo de sus ciudadanos por la pandemia del coronavirus, sino también por las incesantes y contaminantes quemas de pastizales en las islas. Pese a las prohibiciones judiciales, los esfuerzos de brigadistas y operativos en la región, nuevos focos siguen apareciendo y el humo continúa inundando a la ciudad. Entonces la inquietud despierta: ¿hay intereses en juego que imposibilitan una solución al problema?

La respuesta parece ser afirmativa. Incluso, un funcionario de Nación aseveró que «a esta altura no hay dudas de que detrás de las quemas hay intencionalidad política». Lo dijo el subsecretario de Gestión del Riesgo y Protección Civil del Ministerio de Seguridad de la Nación, Gabriel Gasparutti, en una entrevista con La Capital, donde también aseguró que días atrás fueron detenidos hombres que “portaban bidones de nafta y tenían 25 mil pesos en los bolsillos”.

Desde que comenzaron las quemas en 2020 y el humo empezó a contaminar Rosario, hubo un gran abanico de medidas que se tomaron para combatir el fuego. Llegaron brigadistas de la Armada Argentina, se utilizaron aviones hidrantes, la Justicia Federal prohibió las quemas, hubo audiencias imputativas y, apenas hace unos días, Perotti y Cabandié inauguraron un «Faro de Conservación» para controlar los focos con guardaparques.

Foto: Fernando Der Meguerditchian

Sin embargo, a pesar de todos estos diversos esfuerzos que fueron anunciados con bombos y platillos, las quemas de pastizales siguen reproduciéndose en las islas entrerrianas. Se estima que en lo que va de 2020 se registraron más de 11.000 focos, casi la tercera parte de ellos en las dos últimas semanas. En medio de una fuerte sequía y una bajante histórica del Paraná, se quemó alrededor de cinco veces la superficie de la ciudad de Rosario.

Como si fuera poco, en medio de un recrudecimiento de los incendios, los operativos implementados para reducirlos quedaron fuertemente diezmados por la aparición de casos de coronavirus entre los brigadistas, lo que obligó a un aislamiento de muchos de los integrantes de la fuerza. Según Gasparutti, «en Rosario quedó un solo piloto, el resto están aislados».

Las posibilidades de que los incendios sean accidentales ya son nulas. Incluso muchos empiezan a descartar que los autores sean los propios productores, y las miradas empiezan a posarse sobre un supuesto conflicto político: «No tenemos dudas de que hay una cuestión política. No tengo la menor idea de porqué, pero la realidad indica que hay una quemas programadas», fue una de las frases de Gasparutti que más resonaron.