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«Grupo Puentes»: el compromiso solidario de los alumnos de la escuela Drago


 

Por Diego Carballido

«Se necesitarían en todas las escuelas este tipo de proyecto, donde el alumno es el que genera las ideas que se ponen en práctica», aseguró la docente Karina Pelillo en diálogo con CLG para referirse al “Grupo Puentes”, una iniciativa de alumnos y ex alumnos de la escuela secundaria Nº 435 Dr. Luis María Drago que ya tiene ocho años de trabajo solidario y compromiso con los más necesitados.

«Puentes arrancó en el año 2011 a partir de la situación de un alumno que había sufrido un incendio en su casa y un grupo empezó a pensar cómo ayudarlo», compartió Pelillo, quien se desempeña como profesora de biología y también es una de las coordinadoras del trabajo con los estudiantes. «El tiempo y la trayectoria de este grupo hicieron que la gente confíe en que toda la ayuda que recolectamos llega a destino», dijo Pelillo.

En la actualidad, el Grupo Puentes está conformado por alumnos de los tres turnos de la escuela secundaria Luis María Drago y por aquellos estudiantes que comenzaron con esta iniciativa, en 2011, y que hoy a pesar de haber terminado sus estudios continúan colaborando y organizando el trabajo solidario. «Son el grupo de los mayores que coordinan a los ingresantes de los primeros años. Van transmitiendo su experiencia, y los nuevos se contagian de esa energía por todo lo que se realiza dentro la escuela», explicó Pelillo.

«Comenzamos a reunirnos en horarios extra escolares, ya sea por la mañana o por la tarde, o también entre turnos. Con los años, pudimos diagramar un proyecto en donde se propuso un tiempo, durante la semana, y un salón destinado a las actividades solidarias», contó Pelillo al referirse al apoyo que recibe de parte del establecimiento educativo de zona sur para poder programar las acciones que Puentes realiza durante el año. “La escuela nos aprobó el proyecto y, una vez a la semana, tenemos reuniones de cuarenta minutos dentro del horario escolar. Además, todos los profesores están al tanto de nuestras actividades y de los horarios de nuestras reuniones», afirmó Pelillo.

La cantidad de actividades realizadas y el nivel de compromiso de esta agrupación ya requieren de reuniones también fuera del horario escolar. «Todo lo que llevamos a cabo surge a partir de iniciativas promovidas por los estudiantes. Es otra forma más de aprender, donde el alumno es el protagonista», aseguró la docente.

“El grupo crece año a año y se fortalece como equipo. Realizamos acciones solidarias a través de juegos y de expresiones artísticas. Durante las diferentes actividades cada integrante descubre y expresa sus talentos y habilidades”, dice una descripción en su página de Facebook donde comparten todo lo vivido por este grupo de jóvenes. “Nos vinculamos e interactuamos con instituciones del barrio donde pertenece nuestra escuela. Como por ejemplo hospitales, otras escuelas o centros residenciales de niños y adultos mayores”, agregan.

Durante todo el mes de agosto, Puentes trabajó en jornadas de recreación en los diferentes espacios con los que tiene una colaboración permanente, como por ejemplo los merenderos El Rincón de Panchito, Ojitos felices, Corazones contentos y Corazón Abierto. «Siempre para esta época tenemos programados festejos relacionados con la niñez», aseguró Pelillo y agregó: «No sólo entregamos algo material, que puede ser un alimento o un juguete, sino que la idea es compartir y pasar un buen rato entre todos».

Cada año, para el mes de septiembre, este grupo de estudiantes realiza en coordinación con el hospital Roque Sáenz Peña una jornada solidaria donde se comparte una tarde de juegos y se entregan juguetes a los más pequeños que están internados en el nosocomio de Laprida 5381.

«Antes asistíamos al Roque Sáenz Peña solamente para el día del niño, pero en el último tiempo y gracias a la comunicación permanente que tenemos con los trabajadores del hospital nos cuentan sobre situaciones de necesidad todo el tiempo. Por ejemplo, el otro día nos llamaron porque había una familia con sus chicos todos descalzos y el grupo se puso rápidamente en contacto para acercar calzado que teníamos producto de las colectas de donaciones», relató Pellilo y aseguró: «En los comedores donde antes había veinte chicos, ahora vemos que hay cien. Y son los mismos comedores los que nos dicen que no llegan a cubrir tanta demanda., por eso nos agradecen mucho nuestra ayuda».