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Glucosa: un papel fundamental en el desarrollo de las neuronas


Incluir aspectos nutricionales en la ecuación vuelve al tema interesante desde el punto de vista de la prevención

Las enfermedades neuromotoras son conocidas, también, como enfermedades de la neurona motora. Este nombre se debe a que afectan el desempeño de esta región del sistema nervioso. La falta de glucosa no siempre se vinculó a estas patologías, pero los nuevos descubrimientos apuntan en esa dirección.

Las neuronas motoras pueden ser superiores o inferiores. Las superiores son las que se ubican en el cerebro y comandan las órdenes para los movimientos. Más abajo, en la médula espinal, se encuentran las inferiores, quienes finalmente ejecutan el movimiento en sí.

Las acciones comandadas por las neuronas motoras son múltiples, sin embargo, siempre implican movimiento. Estirar un brazo, hacer un paso o masticar, dependen de esta parte del sistema nervioso.

Si bien siempre se tendió a vincular a las proteínas y los lípidos como factores determinantes en el crecimiento neuronal, ahora aparece la falta de glucosa posible factor de riesgo para enfermedades neuromusculares. Esto cambia la percepción sobre la glucosa como fuente de energía únicamente.

Si en las enfermedades de la neurona motora el problema es la destrucción de estas células, la cuestión sería hallar la causa de la destrucción.

Las investigaciones de la UIC Barcelona

El grupo de investigaciones sobre neurolípidos de la UIC Barcelona se dedica a estudiar el metabolismo lipídico y las señales celulares en el sistema nervioso. En esta línea, han encontrado que la falta de glucosa puede ser determinante en las enfermedades neuromusuclares.

Hasta el momento, el origen de las enfermedades de la neurona motora es desconocido. Se conocen grupos y factores de riesgo, y se han estudiado a fondo casos puntuales para rastrear alteraciones genéticas, pero no se puede afirmar nada con seguridad.

Los neurólogos clasifican las causas en ambientales, tóxicas, hereditarias y hasta virósicas. También la degeneración neuronal puede provenir de otra enfermedad de base que, de manera colateral, degrada las neuronas; como un cáncer cerebral, por ejemplo.

El grupo investigador de la UIC Barcelona, estudiando la proteína CPT1C por su rol con los lípidos, le pudo atribuir funciones de sensor. Esto significa que el CPT1C puede medir los niveles de glucosa y obligar a la neurona a actuar en consecuencia.

Otro estudio sobre falta de glucosa y enfermedades neuromotoras

Otras investigaciones científicas se encaminan en la misma dirección. Los estudios sobre estrés nutricional revelan que la falta de nutrientes puede cambiar por completo lo que una célula hace para crecer.

Un aporte menor de glucosa, proteínas o lípidos, irá modificando la expresión genética de distintos tejidos. Algunos son más sensibles a la deprivación de proteínas y otros a la ausencia de glucosa.

Como bien adelantamos, las neuronas motoras se relacionaron siempre a las proteínas y a los lípidos. Se asumía que estas células crecían en sus extremos por el aporte lipídico, y transcribían su información genética a través de la acción proteica.

Los nuevos avances ponen a la glucosa como sustancia capaz de regular el estrés nutricional. ¿Qué pasa si nuestra dieta es rica en lípidos y proteínas, pero pobre en carbohidratos? Se abre un debate más que vigente sobre planes nutricionales como los low-carb.

La importancia de la relación entre falta de glucosa y enfermedades neuromotoras

Si la proteína CPT1C de las neuronas es capaz de medir la cantidad de glucosa que hay disponible, y en base a ello regular el crecimiento de las neuronas, se podrían encontrar los orígenes de ciertas enfermedades neuromotoras. Los investigadores de la UIC Barcelona apuntan a la paraplejía espástica hereditaria.

También se proponen nuevas investigaciones que ahonden en la relación entre la falta de glucosa y el poder de expresión genética. Las implicaciones de salud pública son enormes, ya que la desnutrición es un estresante en las poblaciones más vulnerables del planeta.

De esta línea de investigación se desprende que no sólo tenemos que focalizarnos en las enfermedades de la neurona motora, sino en un campo de acción más amplio. La salud de la embarazada, por ejemplo, también sería relevante si se termina de probar que una depleción nutricional durante la gestación se traduce en una enfermedad neuromotora.

Más estudios a futuro

El grupo de investigación de la UIC Barcelona sigue su trayecto de estudios científicos sobre el sistema nervioso. Será cuestión de estar atentos a futuras comunicaciones para entender mejor cómo avanza esta línea de descubrimientos, y qué aplicaciones se inician a partir de ella.