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Furor entre los rosarinos por aprender ruso para ir al mundial


Una pelota de goma, verde y con rayas negras, vuela por el salón. Quien la agarre debe decir «priviet», que significa «hola» en ruso. Con ese juego comienza el curso de este idioma al que decenas de rosarinos ya concurren de cara al Mundial de Fútbol en Rusia. Algunos aprovechan un viaje por Europa, mientras otros ruegan que les den las vacaciones en esas fechas para poder viajar.

La docente de ruso Estefanía Netri (30) comentó que tras la clasificación de la selección, «la gente se enloqueció» preguntando para aprender ruso.

A pesar de la necesidad de saber el idioma y el alfabeto (una variante del cirílico, que consta de 33 letras), el curso que dicta Netri apunta a guiar en todo sentido a los viajeros que decidan ir a alentar a la selección en junio.

Sobre ello, explicó: «También apunta a la parte cultural, porque es un país que tiene otra idiosincrasia».

«Presentamos cómo moverse en la calle. Hay que preparar al argentino, que es un poco caprichoso», admitió.

Sin embargo, Netri, que también da clases de ruso en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario, destacó que los rosarinos que viajen al mundial se van a encontrar con personalidades distantes: «Nosotros somos más de abrazarnos y besarnos, pero el ruso toma distancia y eso, por ahí, al argentino le choca. Es hasta que entra en confianza. Después de eso, es divino», aseguró.

De Rosario a Rusia

Quienes se prendieron al curso para aprender ruso fueron Gonzalo (31) y su novia Jessica (32), que se decidieron tras la clasificación.

«Veníamos con la idea de viajar a Europa y esto fue la excusa perfecta», contó Gonzalo.

Sobre el periplo que tienen en mente, comentó: «Llegamos a Barcelona y de ahí nos vamos a San Petersburgo, donde enganchamos el tercer partido, contra Nigeria».

«Después nos vamos a Moscú, donde tenemos tres o cuatro días para recorrer. Y, si clasificamos, estamos cerca de cualquiera de las dos ciudades que le pueden tocar a la selección (Nizhni Nóvgorod o Kazán)», añadió.

A pesar de tener todo premeditado, Gonzalo no pudo evitar una mirada cómplice hacia su novia luego de ser consultado sobre un hipotético camino triunfal de Argentina hacia la final: «Ese es el tema. Encima, estamos en Europa».

Otro de los presentes en el curso fue Pablo Bezombe (46), ex jugador de Newell’s, Central Córdoba y Tiro Federal, entre otros equipos.

«Voy con mi hermano. No fui nunca a un mundial, va a estar bueno pero también va a estar duro, porque el idioma es difícil», se sinceró el ex mediocampista.

Respecto al idioma, dijo: «Vine a ver de qué se trata y a ver con qué me puedo encontrar allá. Quiero aprender algunas cosas primordiales además de hablar y pedir por favor y agradecer».

«Nos quedaremos hasta que podamos. No te digo todo el mundial, pero esperemos que sea una gran parte de él», aseguró.

A pesar de la fiebre mundialista, están quienes fueron a aprender el idioma pero aún no tienen asegurado el viaje.

Fue el caso de Marcelo (34) al que, por ahora, lo frenan algunas cuestiones laborales. «Espero que me den las vacaciones en junio y tener esos días para ir», comentó.

Un día en Moscú

Estefanía conoce bien el terreno a donde viajarán sus alumnos. Vivió tres años en Moscú ya que estudió la carrera de Letras en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos. Además, viajó otras dos veces al país euroasiático.

«Un día de verano (época del mundial) en Moscú es relindo. Hay muchos parques donde la gente hace picnics. Es todo muy colorido porque está lleno de flores y es todo muy bonito», detalló.

Además, afirmó que Moscú y San Petersburgo «son hermosos» y que decoran todas las peatonales con flores: «Al ruso le gustan mucho, entonces hay decoraciones por todos lados. Te dan ganas de sacarte fotos en todos los recovecos que ves», aseguró.

De todos modos, alertó a quienes viajen a recorrer todos los lugares.

«Hay que recorrer ciertos museos o monumentos. Alrededor de Moscú hay ciudades chiquitas y ahí se ve la Rusia tradicional. Lo lindo es ver cómo la gente se maneja culturalmente y las tradiciones que tienen», concluyó.

Fuente: Diario La Capital