CLG dialogó con Ana Moreira, su fundadora, quien habló de la inauguración del centro de jubilados y otras iniciativas que están llevando a cabo para profundizar su tarea solidaria
Por Sofía Dalonse – CLG
«Todo por amor» cumple 26 años alojando a adultos mayores y discapacitados en situación de calle. La fundación continúa más vigente que nunca ampliando su proyecto con distintas iniciativas solidarias. Una de ellas, es la reactivación del centro de jubilados que tuvo su inauguración con una jornada festiva.
Su fundadora, Ana Moreira, dio a CLG detalles de la tarea que vienen llevando a cabo para asistir a personas mayores que no la están pasando bien.
«Desde el 11 de marzo hicimos todo para reactivar el centro de jubilados que no estaba en funcionamiento. Como fundación mucho no podíamos hacer ni tampoco pedir recursos, pero sí como centro«, explicó.
Según comentó, se llevó a cabo una jornada de inauguración: «Una tarde de amistad y familia de corazón dentro del hogar, los habitantes recibieron a las personas con mucha alegría«.
También, indicó que se les entregó un bolso de mercadería a todos los jubilados y pensionados para que se asocien y cuenten con esta ayuda todos los meses.

Ana tiene 74 años y mantiene intacto su espíritu solidario continuando al frente de esta institución que pretende seguir colaborando con los más necesitados: «Les brindamos mercadería, los ayudamos en asuntos particulares de cada uno, algún trámite, asesoramiento, conseguir un geriátrico…».
Al referirse a los inicios, relató: «El centro nació en 1999 a raíz de la crisis del 2000, cuando mucha gente no tenía dónde vivir. Se convirtió en un hogar para personas mayores donde se llevaban a cabo distintas actividades».
Más tarde, contó que surgió la posibilidad de poner la Fundación, donde de esa manera era posible recibir a personas para que puedan vivir: «Así seguimos por 25 años, este año cumplimos 26 y se nos ocurrió, para ampliar la ayuda, volver a retomar el centro de jubilados con el objetivo de colaborar con la gente del barrio, dándoles bolsones de alimentos, ropa y asesoramiento para que puedan cubrir sus necesidades».

Y continuó: «Cuando nacimos la gente dormía en colchonetas, no teníamos camas, ollas, casi nada. Lo poco que iba llevando de mi casa era lo que había. Y con el tiempo, con la solidaridad de la gente y los medios de comunicación que lo difundieron, las donaciones empezaron a llegar de todos lados».
Asimismo, destacó que están gestando un nuevo proyecto que es el de armar un comedor: «Necesitamos chapas, tirantes, maderas, puertas, ventanas. La idea es que nuestra gente tenga un espacio donde estar y comer tranquilos. Se acerca el invierno y queremos anticiparnos».
Finalmente, concluyó: «Estoy feliz de poder continuar con la tarea. Es una obra que empezó con amor y sigue en el mismo camino. La gente que me rodea, que ayuda, los voluntarios mantenemos ese criterio. El amor primero».
Para colaborar: 3416607385