Un análisis del Isepci pone en duda la baja de la pobreza informada por el Indec y alerta que el aumento sostenido de alimentos y servicios sigue golpeando a los sectores populares
Un informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) salió a cuestionar los últimos datos difundidos por el Indec y advirtió que existe una fuerte contradicción entre la caída de la pobreza y la evolución real de los precios y los ingresos.
El organismo oficial informó que la pobreza alcanzó al 28,2% de la población en el segundo semestre de 2025, lo que implicó una baja de más de tres puntos respecto del período anterior. Sin embargo, el estudio elaborado por el economista Isaac Rudnik sostiene que ese dato “resulta difícil de explicar” en un contexto donde los alimentos y los servicios básicos continúan aumentando de manera sostenida.
Precios en alza y salarios que no acompañan
Según el relevamiento, los ingresos de trabajadores, jubilados y beneficiarios de programas sociales no lograron seguir el ritmo de la inflación, que además volvió a acelerarse en los últimos meses. El propio Indec registró una suba de precios del 3,4% mensual, con un acumulado cercano al 9% en lo que va de 2026.
En ese escenario, el informe advierte que el deterioro del poder adquisitivo es evidente, especialmente en los sectores más vulnerables. Uno de los puntos más críticos es el congelamiento de la Tarjeta Alimentar, cuyo monto no se actualiza desde mediados de 2024, lo que amplió la brecha con el costo de la Canasta Básica de Alimentos.
El impacto en la vida cotidiana
El estudio ilustra la situación con ejemplos concretos: una familia tipo que meses atrás podía cubrir la alimentación básica y destinar un pequeño excedente a otros gastos, hoy ve cómo ese margen desaparece frente al aumento de tarifas, transporte y servicios, que crecieron más de un 30% en la segunda mitad de 2025.
En marzo de 2026, una familia necesitó más de $646.000 para no caer en la indigencia y más de $1,45 millones para no ser considerada pobre, cifras que muestran incrementos interanuales superiores al 30%.
Además, el informe señala que una porción significativa de trabajadores percibe ingresos por debajo de la Canasta Básica Total, lo que los ubica dentro de la pobreza a pesar de tener empleo.
Empleo y desigualdad
Otro factor que tensiona el diagnóstico oficial es la evolución del mercado laboral. La desocupación volvió a subir hasta el 7,5% hacia fines de 2025, mientras crece la precarización y el empleo informal.
A esto se suma una distribución del ingreso cada vez más desigual, que profundiza las dificultades para sostener el consumo en los hogares.
Una brecha entre los números y la realidad
Con estos datos, desde el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana concluyen que existe una desconexión entre las estadísticas oficiales y la realidad cotidiana en los barrios populares.
Mientras los indicadores muestran una mejora, en la práctica —señalan— los precios siguen subiendo y los ingresos no alcanzan, configurando un escenario de creciente presión sobre las familias.
En ciudades como Rosario, donde el impacto de la inflación en alimentos y servicios se siente con fuerza, este tipo de informes refuerza una percepción extendida: la recuperación económica aún no llega al bolsillo de la mayoría.
