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Confirmación oficial

Francisco aceptó la renuncia del obispo chileno nombrado hace menos de un mes


El papa Francisco aceptó la renuncia del religioso Carlos Eugenio Irarrázaval Errázuriz, nombrado tan solo el pasado 22 de mayo como obispo auxiliar de la archidiócesis de Santiago de Chile, informaron este viernes fuentes vaticanas.

La renuncia sorprendió a los medios religiosos ya que el obispo no se había posesionado aún del cargo y figuraba entre los primeros nombramientos que hacía el papa tras la renuncia en bloque el año pasado del episcopado chileno después de los escándalos por encubrimiento de abusos sexuales.

«La decisión ha sido fruto de un diálogo y de un discernimiento conjunto, en el cual el papa Francisco ha valorado el espíritu de fe y humildad del presbítero, en favor de la unidad y bien de la Iglesia que peregrina en Chile», explicó en una declaración video el arzobispo Celestino Aós, administrador apostólico de la arquidiócesis de Santiago de Chile.

Contactado por la agencia especializada en temas religiosos I.media, el portavoz interino de la oficina de prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, confirmó la información aunque no proporcionó ninguna explicación.

Según I.media es posible que el religioso chileno haya decidido renunciar al cargo tan precipitadamente por las controversias causadas por sus declaraciones contrarias a los judíos, la mujer y el movimiento feminista.

Irarrázaval Errázuriz, que fue director de Radio María, continuará como párroco de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Santiago. El religioso se vinculó a la conocida parroquia en el año 2011, un año después de que estallaran las denuncias contra el cura Fernando Karadima, poderoso emblema de esa parroquia y protagonista de los escándalos que sacaron a la luz la cultura del abuso en el clero de Chile.

En septiembre del año pasado Francisco expulsó del sacerdocio a Karadima, la mayor condena dentro de la Iglesia católica. El caso estalló en enero de 2018 durante una polémica visita del papa a Chile que lo obligó en abril de ese año a mandar una carta a los obispos chilenos en forma de mea culpa en la que reconocía «errores de apreciación» sobre el escándalo en la iglesia de Chile.

Tras haber escuchado a las víctimas de abusos, el papa convocó a todos los obispos chilenos al Vaticano en mayo de 2018 para tres días de introspección al término de los cuales todos los obispos dimitieron.