Un estudio del centro rosarino MATE reconstruyó cómo cambió el crédito de consumo en los últimos años
El problema del endeudamiento de los hogares argentinos no comenzó cuando dejaron de pagar sus deudas. Para el centro de estudios rosarino Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), la secuencia fue otra: primero se deterioraron los ingresos, después las familias comenzaron a utilizar sus ahorros, más tarde recurrieron al crédito para sostener el consumo y finalmente una porción cada vez mayor quedó atrapada en la morosidad.
El diagnóstico surge de un análisis elaborado a partir de microdatos de la Central de Deudores del Banco Central, información salarial del Indec y balances de empresas del sector financiero.
Los números muestran la magnitud del fenómeno: actualmente hay 20,9 millones de personas con algún crédito de consumo, de las cuales 5,9 millones presentan algún grado de mora. Es decir, aproximadamente 28 de cada 100 deudores no están pudiendo cumplir con sus obligaciones, el doble que dos años atrás.

Primero cayó el ingreso, después apareció la deuda
Para MATE, la evolución temporal resulta fundamental. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2024, el salario privado registrado perdió alrededor de 14 puntos, mientras que las jubilaciones retrocedieron casi 40 puntos, tomando noviembre de 2023 como base 100.
La recuperación posterior no alcanzó para volver al punto de partida. Dos años después, el salario privado todavía se encontraba nueve puntos por debajo de aquel nivel y las jubilaciones permanecían 24 puntos abajo.
Sin embargo, el deterioro de los ingresos no produjo inmediatamente una explosión del endeudamiento. Antes de pedir dinero prestado, los hogares recurrieron a los recursos que ya tenían.
Un indicador utilizado por el estudio es la cantidad de personas con plazos fijos: pasó de 4,8 millones a 2,6 millones. Para MATE, esa caída refleja el proceso de «desahorro» que permitió a muchas familias sostener sus gastos durante la primera etapa del ajuste.
Cuando ese colchón comenzó a desaparecer, el crédito empezó a cumplir una función diferente: compensar ingresos que ya no alcanzaban para cubrir el consumo cotidiano.

Las fintech ganaron terreno en el crédito
El cambio no sólo estuvo relacionado con cuánto dinero se pidió prestado, sino también con dónde se consiguió.
El crédito no bancario venía creciendo desde 2021, de la mano de billeteras virtuales y plataformas digitales. Pero el ritmo de expansión se aceleró con fuerza durante el período analizado.
Entre 2018 y mediados de 2024, la cantidad de personas endeudadas con prestadores no financieros pasó de 7,5 millones a 11,1 millones.
Dentro de ese universo, las fintech fueron las grandes protagonistas. Los deudores vinculados con estas plataformas aumentaron de aproximadamente 500 mil a 5,9 millones. En cambio, modalidades tradicionales como las casas de electrodomésticos, cadenas comerciales, mutuales y cooperativas perdieron participación o quedaron prácticamente estancadas.

Así, el crédito de consumo fue cambiando de escenario: cada vez menos desde el mostrador de un comercio y cada vez más desde la pantalla del teléfono.
Pero también aumentó el costo del financiamiento.
Según los cálculos de MATE, un préstamo bancario tiene un costo real cercano al 4,1% mensual, mientras que en las fintech llega al 8,9%. La diferencia deja expuesto un problema adicional: quienes tienen acceso al sistema bancario pueden conseguir financiamiento considerablemente más barato que quienes terminan utilizando alternativas no bancarias.

La morosidad pasó del 14% al 28%
El deterioro se refleja con claridad en la evolución de los incumplimientos.
En julio de 2024, aproximadamente 14 de cada 100 personas endeudadas estaban en mora. Para junio de 2026, la proporción había trepado a 28 de cada 100.
MATE también analizó si el incremento podía explicarse simplemente por la incorporación de nuevos deudores con mayor riesgo. Para evitar esa distorsión, siguió durante dos años al mismo grupo de personas que integraba el panel de julio de 2024.
El resultado fue prácticamente idéntico: también en ese conjunto la morosidad llegó al 28%.
El deterioro, además, no fue igual según el tipo de prestamista. En los bancos, la mora pasó del 7% al 16%, mientras que en el crédito no bancario llegó aproximadamente al 30%.
La brecha se amplía todavía más cuando se observa el tipo de entidad. MATE registra una morosidad del 15% entre los clientes de bancos públicos, frente a un 56% en el denominado crédito rápido no bancario.
Las deudas más chicas concentran un problema enorme
Uno de los puntos centrales del informe es que observar únicamente el volumen de dinero adeudado puede llevar a una conclusión equivocada.
De los 5,9 millones de personas que actualmente se encuentran en mora, 2,4 millones deben menos de un salario mínimo.

Y el mayor porcentaje de incumplimiento aparece precisamente entre quienes tienen las obligaciones más pequeñas. Entre quienes deben menos de un cuarto de un salario mínimo, la mora alcanza el 36%.
Para junio de 2026, el salario mínimo utilizado como referencia por MATE era de $376.600.
La interpretación del centro de estudios es que una deuda pequeña no necesariamente implica un problema menor. En hogares con ingresos muy ajustados, incluso una obligación relativamente baja puede resultar imposible de afrontar.
El fenómeno también presenta fuertes diferencias territoriales. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires la mora ronda el 17%, en San Juan alcanza aproximadamente el 38%.
Para MATE, parte de esa diferencia se explica por el nivel de ingresos: cuando el indicador se observa en términos de dinero adeudado, las brechas territoriales se reducen, porque las deudas también tienden a ser menores allí donde los ingresos son más bajos.
Los jóvenes son uno de los grupos más golpeados
La edad también aparece como un factor determinante. Entre los menores de 30 años, la proporción de deudores en mora pasó del 21% al 39% en apenas dos años.
El informe vincula este fenómeno con el cambio en la puerta de entrada al sistema financiero. Para muchos jóvenes, la primera experiencia con el crédito ya no se produce a través de un banco tradicional, sino mediante una billetera virtual o una plataforma digital.

El problema puede extenderse hacia el futuro. Una primera situación de mora puede dificultar el acceso posterior a otros productos financieros y encarecer la posibilidad de conseguir crédito para afrontar gastos importantes, como un alquiler, un vehículo o una vivienda.
Mercado Libre, uno de los protagonistas
Dentro del crecimiento del financiamiento digital, MATE pone especial atención en Mercado Libre.
Según los datos relevados por el centro de estudios, la cantidad de deudores de la compañía pasó de 3 millones a 6,5 millones entre julio de 2024 y junio de 2026.
Durante el mismo período, la morosidad de esos clientes aumentó del 9% al 17%.
El informe también compara la evolución con otros actores del mercado. En el caso de Tarjeta Naranja, por ejemplo, la mora pasó del 5% al 24%.
El análisis de los balances de Mercado Libre agrega otro dato relevante: MATE estima que aproximadamente 66% de su facturación local está relacionada con el negocio financiero, frente al 38% que representa esa actividad en el resto de América Latina.
Para el centro de estudios, esto muestra hasta qué punto el negocio financiero se convirtió en una pieza central del modelo de la compañía en Argentina.
Antes de dejar de pagar, la deuda se multiplica
Otro de los aspectos analizados por MATE es qué sucede durante los meses anteriores a la aparición de la mora.
La conclusión es que el incumplimiento no suele aparecer de manera repentina. Durante los 12 meses previos a la primera mora, la deuda de quienes finalmente dejan de pagar aumenta, en promedio, 2,7 veces.
El estudio interpreta ese comportamiento como una dinámica de refinanciación: se obtiene un nuevo crédito para cancelar obligaciones anteriores, se acumulan nuevos compromisos y la cadena continúa hasta que los ingresos dejan de ser suficientes para sostenerla.
El patrón aparece tanto entre quienes terminan cayendo en mora con bancos como entre quienes lo hacen con Mercado Libre.
MATE también advierte sobre una particularidad de los registros de deuda. Cuando una obligación entra en una mora profunda, el saldo puede dejar de actualizarse. En el caso de Mercado Libre, el estudio señala que 83% de los saldos morosos permanece sin modificaciones mes a mes.
Por eso, el monto que figura en los registros puede representar la situación existente al momento en que se produjo el incumplimiento y no necesariamente reflejar todo el costo posterior de la deuda.

Una economía que empujó a los hogares hacia el crédito
La principal conclusión del informe busca poner el foco más allá de las decisiones individuales de quienes se endeudan.
La reconstrucción de MATE plantea una secuencia concreta: primero cayó el salario real, después se utilizaron los ahorros, luego se expandió el crédito para sostener el consumo y finalmente llegó la mora, con un retraso aproximado de un año respecto del deterioro inicial de los ingresos.
Desde esa perspectiva, los 5,9 millones de personas que actualmente no pueden afrontar sus deudas no constituyen casos aislados, sino la última etapa de un mismo proceso económico.
Cuando el ingreso dejó de alcanzar, se utilizó el ahorro. Cuando el ahorro se agotó, apareció el crédito. Y cuando la deuda dejó de ser sostenible, llegó el incumplimiento.
De allí surge la definición elegida por MATE para sintetizar su diagnóstico: «No es la gente: es la economía».
Para el centro de estudios rosarino, el fuerte crecimiento del endeudamiento de los hogares no puede explicarse principalmente por una falta de educación financiera o por decisiones individuales, sino por una brecha cada vez mayor entre los ingresos disponibles y el costo necesario para sostener el consumo cotidiano.
