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Encuesta en Rosario: la crisis económica y los sueldos estancados superan a la inseguridad como preocupación


Un informe revela que crece el malestar social por la pérdida del poder adquisitivo y la incertidumbre económica, mientras aumenta el reclamo de cambios en todos los niveles del Estado

La crisis económica y el deterioro de los ingresos comienzan a ocupar el centro de la escena en Rosario y el país, desplazando incluso a la inseguridad como una de las principales preocupaciones sociales. Así lo refleja un reciente informe de la consultora Innova Opinión Pública, que advierte sobre un clima marcado por la incertidumbre y el malestar.

Según explicó el director de la consultora, Martín Ostolaza, el sentimiento predominante en la actualidad es la incertidumbre, por encima de la bronca, el miedo y la tristeza. En contraste, las emociones positivas como la esperanza o la tranquilidad aparecen relegadas a niveles mínimos.

Este escenario refleja el impacto de un modelo económico que, pese a mostrar una desaceleración inflacionaria, no logra recomponer los ingresos. De hecho, el relevamiento muestra un cambio significativo: el estancamiento de los sueldos pasó a ser el principal problema a nivel nacional, superando a la inflación.

En Rosario, si bien la inseguridad sigue encabezando las preocupaciones con un 30%, los problemas económicos avanzan con fuerza. La pobreza creció del 9% al 13% y el desempleo más que se duplicó, pasando del 5% al 11% en el último semestre.

El informe también evidencia un fuerte reclamo de cambio político. A nivel nacional, la imagen del presidente Javier Milei muestra una marcada polarización, con mayor rechazo que aprobación. En la provincia, el gobernador Maximiliano Pullaro mantiene niveles de apoyo relativamente altos, aunque más de la mitad de los consultados manifiesta deseos de renovación.

En tanto, el escenario más complejo se registra en Rosario, donde el intendente Pablo Javkin enfrenta un fuerte desgaste: solo un 29% respalda la continuidad del oficialismo local, mientras que un 67% expresa la necesidad de un cambio de rumbo.

En este contexto, el malestar económico aparece como el principal motor del descontento social. Con salarios que no logran acompañar el costo de vida, la baja de la inflación pierde impacto en la percepción cotidiana y deja al descubierto una realidad marcada por la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre sobre el futuro.