Policiales

El rebrote violento, casi sin pausas a partir de enero


Hasta el sábado los investigadores del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la Policía de Investigaciones (PDI) tenían en carpeta 25 homicidios que de distintas maneras aparecen vinculados al enfrentamiento entre las familias Funes y Caminos. Si bien la saga de crímenes y venganzas pudo haber empezado antes, un hecho determinante fue el crimen de Mariela Griselda Miranda, la entonces pareja de Jorge Funes y madre de cuatro de sus hijos —entre ellos Alan y Ulises— asesinada a tiros el 11 de marzo de 2016.

El homicidio inauguró una serie de venganzas, algunas anunciadas por sus hijos a través de las redes sociales. Por algunos de esos crímenes, incluso, están detenidos los principales miembros de ambas familias: Lautaro «Lamparita» Funes y Alan, por un lado, y Alexis Caminos y Ariel «Tubi» Segovia. Sin embargo, el baño de sangre que inunda principalmente a los barrios Tablada y al Fonavi Municipal no se interrumpió.

El violento y complejo enfrentamiento, que evidentemente excede a ambas familias que aparecen como cabezas visibles de la disputa, tuvo un terrible recrudecimiento desde el primer día de este año. Fue cuando Jorge Funes fue baleado en la puerta de una chacra de Alvear y estuvo internado en grave estado. Por esas horas hubo siete asesinatos en Rosario, de los cuales dos se adjudicaron al enfrentamiento aunque las víctimas —Luis Tourn y Sofía Barreto, y tres heridos— eran ajenas a esa disputa y sólo estaban cenando en la vereda de Grandoli y Seguí, donde aparecieron sicarios que al parecer buscaban a otra persona y dispararon a mansalva.

Días después se hizo público un video en el que Alan, que estaba con prisión domiciliaria por el crimen de Eugenio Solaro —presunta venganza por el de Miranda— aparece disparando al aire con una ametralladora. A partir de eso el joven se fue de la casa de su abuela donde cumplía el arresto y también días antes habían arrojado una granada.

La escalada continuó la noche del 7 de enero cuando mataron a Ulises Funes. El joven de 23 años, empleado municipal y marino mercante, no tenía antecedentes penales y estaba en la vereda de la casa de unos familiares en Garay al 1400 cuando le dispararon desde un auto. Desde los perfiles de Facebook de sus hermanos Alan y Lamparita, uno preso y el otro prófugo, prometieron vengar el crimen.

El blanco siguiente fue Marcela Díaz, hermana de Tubi Segovia. La mujer de 36 años ya había recibido amenazas antes de fin de 2017, e incluso había sido atacada a balazos. En uno de esos ataques, el pasado 29 de diciembre, un hijo suyo de 18 años fue baleado y desde entonces quedó en una silla de ruedas. Marcela sobrevivió hasta que el pasado 14 de enero volvió a buscar algo de ropa a su casa de pasaje Lejarza al 5600 y cuando se iba en moto con su novio fue cercada por un Volkswagen Suran y le dispararon.

Díaz murió y su novio resultó herido. El sindicó entre los tiradores a Alan, quien fue detenido junto con su novia Jorgelina «Chipi» Selerpe el pasado 23 de enero en un Fonavi de Callao al 3900. En un baño del departamento se encontró una pistola calibre 9 milímetros que, tras una serie de pericias, se estableció como una de las armas con las que mataron a Segovia.

Alan y su pareja fueron imputados por el crimen y por su presunta pertenencia a una asociación ilícita por la que también está imputado Lamparita y cuyo liderazgo atribuyen a René Ungaro, quien cumple una condena a trece años de prisión por el crimen del ex jefe de la barra de Newell’s Roberto «Pimpi» Caminos.

Sin embargo, con más actores sospechosos tras las rejas, el baño de sangre no terminó. Luego de otros crímenes ocurridos en la zona sur que en principio no aparecen vinculados a esta trama, el sábado a la noche mataron a Jorge «Negro» Selerpe, de 55 años y tío de Jorgelina. Con un historial propio y una serie de causas por narcotráfico, incluso una condena a doce años por regentear una cocina en la misma casa de Fragata Sarmiento al 3300 donde lo asesinaron el sábado, los investigadores no pueden apartar ese crimen de esta saga que va por los familiares de sus principales protagonistas.

Como suele suceder en tantos de estos crímenes, también perdió la vida Dante Gago, de 35 años y amigo de Selerpe, quien aparece a priori ajeno al conflicto y recibió un balazo mortal sólo porque estaba con el presunto blanco principal.

El crimen de Jonatan Funes, ayer al mediodía, sorprendió a los investigadores porque parece haberse roto un patrón que se venía respetando desde que comenzó esta escalada en enero cuando los crímenes se perpetraban los fines de semana. Y desde ayer, ya son al menos 28 los homicidios que los investigadores tienen en esa carpeta que vincula violentas balaceras con muertos y heridos a este brutal enfrentamiento.

Fuente: La Capital