Mundo

El príncipe Felipe, marido de la reina Isabel II, pasó su primera noche en el hospital


Desde el Palacio de Buckingham dijeron que la hospitalización del duque de Edimburgo, de 99 años, no estaba relacionada con el coronavirus

El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, continuaba internado en el hospital King Edward VII de Londres, luego de haber sido hospitalizado ayer de manera preventiva tras haber sufrido un malestar.

El Palacio de Buckingham, la residencia oficial londinense de los monarcas británicos, dijo ayer que la hospitalización del duque de Edimburgo, de 99 años, no estaba relacionada con el coronavirus.

Su hospitalización es una «medida de precaución, siguiendo la orientación del médico de su alteza real, después de su indisposición» y se espera que esté allí durante unos días en observación, según una fuente oficial del Palacio.

Según la BBC, el príncipe Felipe estaba hoy de «buen humor».

La reina, de 94 años, por su parte, se quedó en el Castillo de Windsor, mientras el resto de la familia real continuó con sus actividades oficiales.

Isabel, de 94 años, y su esposo recibieron en enero su primera dosis de la vacuna contra el coronavirus, en el castillo de Windsor, al oeste de Londres, donde siguen confinados desde hace dos meses.

El príncipe Felipe abandonó sus actividades oficiales en agosto de 2017, después de haber participado en más de 22.000 actos relacionados con su cargo de consorte desde 1952, cuando su esposa accedió al trono.

Esporádicamente acompaña a la reina en alguna aparición pública.

En junio de 2017 el príncipe fue hospitalizado dos noches a causa de «una infección relacionada con una patología existente». En 2018 fue operado de la cadera.

En enero de 2019 sufrió un espectacular accidente cuando su Land Rover chocó con otro vehículo que salía de un sendero de la propiedad real de Sandringham.

El vehículo del príncipe volcó, pero Felipe salió indemne del percance y luego renunció a su permiso de conducir.

A fines de diciembre de ese año ingresó en el hospital King Edward VII y permaneció en observación «debido a problemas de salud preexistentes», según el palacio.