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El nuevo Gobierno israelí se pone a trabajar tras desbancar a Netanyahu


El nuevo Gobierno israelí fue recibido hoy por el presidente y anunció sus primeros nombramientos

El nuevo Gobierno israelí fue recibido hoy por el presidente y anunció sus primeros nombramientos, un día después de que el Parlamento aprobara la investidura del primer ministro Naftali Bennett y desbancara a Benjamin Netanyahu tras 12 años en el poder.

Bennett, el primer ministro de derecha nacionalista de Israel que no pertenece al Likud, el partido de Netanyahu, participará hoy junto a éste de un acto de traspaso del poder, pero no con la ceremonia que tradicionalmente acompaña al cambio de Gobierno.

Un diputado del Likud, David Bitan, dijo que Netanyahu rechazó realizar la acostumbrada ceremonia porque se siente «estafado» por Bennett y su socio de coalición, el centrista Yair Lapid, que son rivales ideológicos pero que se aliaron para sacarlo del poder.

Netanyahu «no quiere darle ni la menor legitimidad» al nuevo Gobierno de unidad de Bennett y Lapid, dijo Bitan a la radio pública Kan.

En virtud del acuerdo de Gobierno, Bennett será primer ministro los primeros dos años del mandato, y luego Lapid, que mientras tanto será canciller y fue el arquitecto de la alianza, lo alternará como primer ministro.

El nuevo Gobierno fue investido ayer por el Parlamento y hoy por la mañana los ministros anunciaron los nombramientos de los directores de cada cartera.

El presidente saliente de Israel, Reuven Rivlin, que finaliza su mandato el mes que viene, recibió luego a Bennett, Lapid y el resto del gabinete en su residencia oficial de Jerusalén para la foto oficial del nuevo Gobierno.

Ni Bennett ni Lapid hicieron declaraciones a la prensa.

Topaz Luk, asesor de Netanyahu, dijo a la Radio Militar que el exprimer ministro «luchará contra este Gobierno peligrosos y horrible» como líder de la oposición, para provocar su caída «lo más pronto posible».

En tanto, el presidente estadounidense, Joe Biden, y otros líderes mundiales saludaron hoy a Bennett tras convertirse en la decimotercera persona que ejerce el cargo de primer ministro de Israel.

En un comunicado, Biden dijo que «espera trabajar» con Bennett «para fortalecer todos los aspectos de la estrecha y duradera relación entre nuestras dos naciones».

El presidente ruso, Vladimir Putin, quien cultivó una relación estrecha con Netanyahu, dijo que ansiaba «una nueva etapa en la cooperación bilateral constructiva en todos los ámbitos», según un comunicado difundido por el Kremlin.

El primer ministro británico, Boris Johnson, felicitó por Twitter a Bennett y Lapid y dijo que era un «estimulante momento para que el Reino Unido e Israel continúen trabajando juntos para avanzar la paz y la prosperidad para todos».

Bennett, un exaliado de Netanyahu de 49 años, se convirtió ayer en primer ministro en una ajustada votación de 60 contra 59 en el Parlamento.

La coalición de Gobierno está formada por ocho partidos con visiones ideológicas muy distintas, incluyendo una pequeña formación islamista que representa a los palestinos israelíes y otra de judíos ultranacionalistas.

Bennett ha dicho que su prioridad será subsanar las muchas grietas abiertas en la sociedad israelí.

Su partido, Yamina, obtuvo apenas siete de las 120 bancas del Parlamento en las elecciones de marzo, pero igual le sirvieron para destrabar la formación de Gobierno, que el presidente encargó a Lapid luego de que Netanyahu no pudiera conformarlo.

La investidura del nuevo Gobierno puso fin a un período de parálisis política durante el cual Israel celebró cuatro elecciones en dos años.

Todos los comicios giraron en torno a la polémica figura de Netanyahu y a si era conveniente que siguiera en el poder mientras enfrenta un juicio por corrupción.

Para sus seguidores, Netanyahu es un gran estadista con una capacidad única de liderar a Israel.

Sin embargo, para sus detractores era un líder autocrático que se mantenía en el poder con la táctica de «divide y reinarás».

Su Gobierno se caracterizó por las altas tensiones entre los israelíes judíos y el 20% de la población israelí que es de origen palestinos, y dentro de la mayoría judía, por la grieta entre su base religiosa y nacionalista y sus rivales más laicos y moderados.