Este calentamiento oceánico, que se mantendría entre noviembre y enero, podría convertir al episodio en uno de los más intensos jamás observados, comparable a los de 1982/83, 1997/98 y 2015/16
Los principales modelos climáticos proyectan que el ciclo de El Niño 2026–2027 alcanzará una anomalía de hasta 3,5 °C en el Pacífico ecuatorial, un valor nunca registrado en la historia moderna. La región Niño 3.4 ya acumula más de 80 días consecutivos con temperaturas récord, consolidando la expectativa de un evento extraordinario.
Este calentamiento oceánico, que se mantendría entre noviembre y enero, podría convertir al episodio en uno de los más intensos jamás observados, comparable a los de 1982/83, 1997/98 y 2015/16.
La ciencia detrás del monitoreo
El análisis combina modelos dinámicos —basados en ecuaciones físicas que simulan la atmósfera y el océano— y modelos estadísticos, que emplean datos históricos. Ambos coinciden en anomalías superiores a 3 °C, reforzando la magnitud del fenómeno.
La NOAA implementó en 2026 un nuevo método de monitoreo del ENSO, que incorpora el impacto del calentamiento global. Aunque tiende a suavizar las anomalías cálidas, los registros tradicionales muestran que la región Niño 3.4 ya superó el umbral de El Niño (+0,5 °C) desde abril.
Además, una burbuja subsuperficial de agua caliente con anomalías de entre 6 °C y 8 °C asciende hacia la superficie, lo que consolidará el fenómeno en los próximos meses.

Impactos globales
El Niño altera la atmósfera y desencadena efectos en cascada sobre los patrones climáticos:
- Lluvias extremas en regiones como el sur de Estados Unidos.
- Olas de calor y sequías en distintas zonas del planeta.
- Inundaciones y crecidas de ríos en áreas vulnerables.
Nat Johnson, meteorólogo de la NOAA, lo definió como “un fenómeno de una intensidad que solo se produce una vez en la vida”.
Sudamérica en alerta
En Argentina, las proyecciones para la primavera y el verano 2026–2027 anticipan:
- Mayor frecuencia de lluvias y tormentas en Buenos Aires y el Litoral.
- Riesgo de inundaciones por saturación de suelos y desbordes de ríos.
- Impacto en la producción agropecuaria, con necesidad de adaptar cultivos a la saturación hídrica.
Las autoridades nacionales y provinciales ya monitorean los modelos meteorológicos y planifican medidas para mitigar daños en infraestructura y servicios esenciales.
El Niño y el cambio climático
El ciclo ENSO alterna fases de El Niño, La Niña y neutralidad, pero el calentamiento global está alterando su frecuencia e intensidad. La edición 2026–2027 podría convertirse en referencia para futuras investigaciones, al ocurrir en un contexto de cambio climático acelerado.
El Niño 2026–2027 representa un punto de inflexión climático. Con anomalías oceánicas sin precedentes y riesgos globales, pondrá a prueba los sistemas de alerta y respuesta en todos los continentes.
La comunidad científica insiste en que el monitoreo constante y la cooperación internacional son esenciales para anticipar impactos y proteger a las poblaciones más vulnerables.
