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Docentes y estudiantes, por el cuidado animal: una historia de amor perruno


Una escuela santafesina fue distinguida por su trabajo proteccionista. Toda la comunidad educativa está comprometida con el cuidado de perros que viven en la institución

Una escuela santafesina fue distinguida por su trabajo proteccionista. Toda la comunidad educativa está comprometida con el cuidado de perros que viven en la institución

Por Andrea Astiasuain

Cena de fin de año de la Escuela de Enseñanza Media N° 262 República Argentina, Santa Fe capital. Como la mayoría de los asistentes, Maia y Mustafá, fueron vestidos de gala. Sin embargo, al ser presentados como parte de la comunidad educativa, todos quedaron atónitos: no eran dos estudiantes comunes, se trataba de dos perros.

Hace seis meses, la escuela secundaria se mudó a su nuevo edificio escolar, ubicado en Rivadavia al 7000, de la capital santafesina. Cuando llegaron, se encontraron con una sorpresa, el lugar ya contaba con inquilinos. “Los perritos vivían ahí. Durante los dos años que duró la obra, los dos animales fueron atendidos por vecinos, una señora había hecho castrar la perrita. Entonces, cuando nos trasladamos, decidimos adoptarlos”, comentó Marcela, profesora de Matemática de la escuela, en diálogo con CLG.

Los vecinos les explicaron a los docentes que los perros habían sido abandonados en el lugar. “Hablamos con la directora y le comentamos que queríamos hacernos cargo, vacunarlos, buscarles una familia, no tenerlos en la puerta sin atención. Cuando la directora lo aceptó, enseguida les pusimos la vacuna antirrábica, le hicimos todos los controles”, explicó la profesora.

Aprender a trabajar en equipo

La escuela fue distinguida en octubre pasado por la ONG santafesina “Perros Comunitarios” por el trabajo proteccionista que realizaron durante el año. Tras la adopción, toda la comunidad educativa, sea docentes, personal no docente y estudiantes, se comprometieron al cuidado de los animales.

“Armamos un grupo para organizar el tema de las vacunas e invitamos a toda la comunidad a participar y así empezamos a ver cuánto había que poner para hacer cada cosa”, recordó Marcela.

Así, una acción que empezó por amar a los animales culminó siendo un proyecto de la escuela. Porque el cuidado también conlleva una responsabilidad. “Presentamos toda la documentación sanitaria porque conviven con chicos y a ellos les explicamos que hay que respetarlos. Tenemos que tener todo tipo de recaudos”, dijo Marcela.

“Cuando lo castramos a Mustafá, el centro de estudiantes había hecho una cadena avisando que por 24 horas no podía tomar agua y debía comer poquito. Ahora, se descubrió que tiene problemas cardíacos, entonces no puede comer cualquier alimento, pero antes los chicos traían bolsitas con alimentos, el proveedor de la copa de leche también nos donaba alimentos”, ejemplificó la docente.

“Después hubo charlas, que estuvieron a cargo de una veterinaria que fue a explicarnos el cuidado de las mascotas, la alimentación. Los chicos se involucraron de lleno”, agregó.

Durante el ciclo lectivo, los vecinos de la escuela se hicieron cargo de los tiernos animales los fines de semana. Actualmente, Mustafá y Maia se encuentran en transito en la casa de otro docente de la escuela. Todo lo que se dice un trabajo en conjunto.

En busca de un hogar

Las organizaciones proteccionistas le donaron a la escuela dos casas para que Mustafá y Maia puedan tener su propio techo dentro de la institución. Ahora, esperan poder conseguirles un hogar. “Queremos una familia que adopte a los dos juntos porque sería ideal que estén en una casa, pero antes que estén en la calle es mejor que estén en la escuela. La experiencia fue espectacular”, aseveró la docente.

Amor perruno

En medio de tanta violencia, el importante gesto que tuvieron los docentes con los animales fue también una nueva forma de aprender y construir vínculos sociales desde el amor.

“Ellos están con los chicos en el recreo, cuando salen de la escuela, los perros los acompañan hasta el colectivo y después vuelven solos. Es maravilloso. Fue muy emocionante y muy gratificante ver lo que se ha generado alrededor, o lo que ellos nos permitieron generar a nosotros”, expresó la docente, y agregó: “Ellos son muy leales. Algunos al principio no les daban bolilla y ahora los ves y lo cuidan”.

Finalmente, la docente recalcó que durante todo este tiempo que los animales formaron parte de la comunidad educativa fue positivo para todos. “Nos enseñaron mucho y eso lo permitieron ellos”, concluyó.