Un informe advierte que la mora en créditos al consumo alcanzó niveles que no se veían desde hace décadas. Crece el uso de deuda para gastos básicos y se deteriora la capacidad de pago de las familias
El endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa un momento de fuerte tensión, con un marcado crecimiento de la morosidad en créditos al consumo que ya enciende señales de alerta en el sistema financiero.
Según datos del Banco Central y un informe de LPD Consulting, los niveles de incumplimiento en los pagos alcanzan cifras que no se registraban desde hace más de dos décadas.
“El crecimiento del crédito fue muy fuerte en 2024 y 2025, pero con una lógica que hoy no cierra. Ahí hay un problema serio”, advirtió Leonardo Piazza, director de la consultora.
El especialista explicó que muchas familias tomaron deuda bajo la lógica de años anteriores, cuando la inflación ayudaba a licuar las cuotas. Sin embargo, el escenario actual es diferente: tasas reales más altas y una política monetaria restrictiva hacen que el peso de las deudas sea cada vez mayor.
“Hoy el crédito no se usa para invertir o crecer, sino para llegar a fin de mes”, señaló.
En ese contexto, los gastos fijos —como alquiler, servicios, transporte y tarifas— ocupan cada vez más lugar en el presupuesto familiar, mientras que los ingresos pierden poder adquisitivo.
Señales de alarma
Uno de los indicadores que más preocupa es el crecimiento del pago mínimo de las tarjetas de crédito, un comportamiento que refleja dificultades para cumplir con los compromisos financieros.
Además, la alta informalidad laboral —que ronda el 43%— agrava la situación, especialmente en los sectores más vulnerables.
“El mes se acorta. Hay consumo en los primeros días, pero después se cae. Para muchas familias, el mes termina el día 15”, describió Piazza.
Créditos rápidos, mayor riesgo
Otro factor que impulsa la morosidad es el avance de los créditos de acceso inmediato a través de billeteras virtuales y fintech.
“Es dinero que se obtiene rápido, pero con tasas muy altas. En muchos casos, ya desde la primera cuota aparecen problemas de pago”, advirtió el economista.
Este tipo de financiamiento, utilizado muchas veces para cubrir gastos cotidianos, genera un efecto acumulativo que complica aún más la situación financiera de los hogares.
La salida, en revisión
Frente a este escenario, Piazza consideró que será necesario que el sistema financiero ofrezca alternativas para evitar un deterioro mayor.
“Hay gente que no es mala pagadora, sino que no puede pagar. Los bancos van a tener que reestructurar deudas, extender plazos y bajar tasas”, sostuvo.
De todos modos, el panorama dependerá de variables clave como la evolución de la inflación, las paritarias y el nivel de actividad económica.
Por ahora, el diagnóstico es claro: el endeudamiento crece, la capacidad de pago cae y la economía doméstica atraviesa un punto de tensión que impacta de lleno en la vida cotidiana de millones de familias.
