Este escenario se explica por la combinación de dos factores centrales: un fuerte crecimiento de la oferta y una demanda debilitada por la situación económica
El mercado de alquileres en Rosario atraviesa un cambio marcado en su dinámica. Los departamentos que antes se alquilaban en cuestión de días hoy pueden tardar entre uno y tres meses en conseguir inquilino. Según referentes del sector, las publicaciones permanecen activas entre 30 y 90 días, cuando hasta hace poco con dos semanas alcanzaba.
Este escenario se explica por la combinación de dos factores centrales: un fuerte crecimiento de la oferta y una demanda debilitada por la situación económica. Tras la salida del régimen anterior de la Ley de Alquileres, en enero de 2024, la cantidad de propiedades disponibles aumentó entre un 70 y 80%. Volvieron al mercado unidades que estaban retiradas, se sumaron departamentos comprados con fines de renta y también regresaron propiedades que habían sido destinadas al alquiler temporario.
Sin embargo, ese incremento de la oferta no fue acompañado por un mayor poder de compra. Los salarios crecen por debajo de los precios, lo que limita la capacidad de los inquilinos y retrasa decisiones como la independencia de los jóvenes, que en muchos casos continúan viviendo con sus familias o ajustan sus modalidades habitacionales.
En este contexto, los propietarios tienen menos margen para imponer precios y condiciones. Se observa más renegociación de contratos y una leve suba de la morosidad en viviendas, mientras que en locales comerciales la tensión es mayor por la caída de la demanda. Aunque la rentabilidad del alquiler ronda apenas el 4% anual, el sector sigue destacando al inmueble como una inversión atractiva por su capacidad de revalorización en el tiempo.
Con más departamentos disponibles, mayor tiempo para alquilarlos y una demanda condicionada por el poder adquisitivo, el mercado inmobiliario rosarino se reacomoda y obliga a propietarios e inmobiliarias a adaptarse a nuevas reglas de juego.
