La industria textil acumula una caída del 27,1% en el primer trimestre de 2026 y ya perdió más de 22 mil puestos de trabajo desde diciembre de 2023
La industria textil argentina atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas. Mientras algunos sectores manufactureros muestran señales de recuperación, la actividad textil continúa en caída libre y se consolida como uno de los rubros más golpeados por la recesión, la retracción del consumo y el aumento de las importaciones.
Según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector registró una contracción interanual del 23,3% en marzo de 2026, mientras que el acumulado del primer trimestre arroja una caída del 27,1%.
El impacto sobre el empleo también es alarmante. De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, durante febrero la industria manufacturera perdió 2.978 puestos de trabajo registrados. De ese total, 928 correspondieron a los sectores textil, confección, cuero y calzado, lo que representa prácticamente uno de cada tres empleos industriales destruidos en el período.
Además, desde diciembre de 2023 la cadena textil acumula más de 22.000 puestos de trabajo perdidos.
“La recuperación del sector textil todavía no se consolida y el contexto se vuelve cada vez más complejo. La producción continúa en retroceso, el empleo sigue cayendo mes a mes y las empresas operan con niveles históricamente bajos de utilización de la capacidad instalada”, afirmó Celina Pena, gerenta general de FITA.
Fábricas trabajando al 40% de su capacidad
La crisis también se refleja en los niveles de producción. Durante marzo, las plantas textiles trabajaron apenas al 40% de su capacidad instalada, muy por debajo del promedio de la industria manufacturera en general, que alcanzó el 59%.
Dentro del sector, el segmento más afectado fue el de tejidos y acabados de productos textiles, que acumuló una caída del 38,6% durante el primer trimestre del año.
Desde la Fundación Pro Tejer señalaron que la principal causa de la crisis continúa siendo la debilidad del mercado interno, situación agravada por una creciente oferta de productos importados.
“Las ventas continúan débiles y no logran recomponer el nivel de actividad”, advirtieron desde la entidad.
Como ejemplo, destacaron que durante el último Hot Sale de mayo las ventas vinculadas al rubro textil registraron una caída cercana al 10% interanual en términos reales.
Más importaciones y menos rentabilidad
Las entidades empresarias también alertaron sobre el impacto de las políticas de apertura comercial y la creciente competencia de productos importados.
A esto se suma la dificultad de trasladar los aumentos de costos a los precios finales debido al deterioro del poder adquisitivo de los consumidores.
Los números reflejan esa situación. Mientras la inflación general interanual alcanzó el 32,4% en abril, los precios de prendas de vestir y calzado aumentaron apenas un 12,7%.
Desde diciembre de 2023, los productos textiles acumulan una suba del 125,4%, muy por debajo del incremento general de precios, que alcanzó el 221,6%.
Según Pro Tejer, muchas empresas se ven obligadas a vender por debajo de sus costos para sostener liquidez y reducir stocks acumulados ante la falta de demanda.
Riesgo para la producción y el empleo
Las cámaras empresarias advirtieron que la continuidad de este escenario pone en riesgo no sólo la actividad actual sino también la capacidad productiva futura del país.
“La continuidad de esta dinámica compromete capacidades productivas, empleo calificado, inversiones y entramados industriales que luego demandan años para reconstruirse”, señalaron desde Pro Tejer.
En la misma línea, el presidente de la entidad, Luciano Galfione, alertó que la situación ya excede a la industria textil y afecta al conjunto de la economía.
“Con estos números es imposible que funcione el sector y también que funcione la economía argentina. Estamos en un círculo vicioso que sólo genera más desempleo, más pobreza y un peor bienestar para la sociedad”, sostuvo.
El panorama genera preocupación en una actividad que históricamente ha sido una de las principales generadoras de empleo industrial en el país y que hoy enfrenta un escenario marcado por la caída del consumo, la pérdida de puestos de trabajo y una creciente incertidumbre sobre su futuro.
