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Crisis metalúrgica en Rosario: las pymes reclaman alivio impositivo y advierten que no queda mucho tiempo


Jorgelina Gonano, flamante titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario, aseguró que las fábricas trabajan al 40% de su capacidad instalada y que el sector acumula 46 meses de caída

La industria metalúrgica de Rosario atraviesa un escenario crítico, con fábricas que trabajan muy por debajo de su capacidad, un mercado interno deprimido y crecientes dificultades para afrontar los costos cotidianos. En ese contexto, Jorgelina Gonano, recientemente elegida al frente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (Asim), reclamó medidas urgentes para aliviar la situación de las pequeñas y medianas empresas.

“Necesitamos que nos saquen el pie de encima para generar trabajo”, planteó la dirigente, al describir una actividad que acumula 46 meses de caída y utiliza apenas cuatro de cada diez máquinas instaladas.

En declaraciones a LT8, Gonano advirtió que los próximos dos años estarán atravesados por grandes desafíos para las empresas del sector. “Tenemos dos años por delante con muchos desafíos porque es un momento extremadamente complicado. Las industrias tienen funcionando el 40 por ciento de su capacidad instalada, venimos de 46 meses de caída de la actividad. Venimos de un panorama bastante difícil y con meses complicados de aquí para adelante”, señaló.

Un mercado interno deprimido y fábricas paralizadas

La situación de la metalurgia local está estrechamente vinculada con la retracción de la actividad económica y la caída de la demanda. Según Gonano, el cordón industrial rosarino, históricamente uno de los más importantes del país, también siente el impacto de la crisis.

“Hay un mercado interno muy deprimido. El cordón industrial de Rosario, que fue uno de los más importantes del país, está con muchas industrias paralizadas, como el caso de Electrolux”, sostuvo.

A ese panorama se suma la dificultad de reconvertir los procesos productivos para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. Si bien desde el Gobierno nacional se plantea la necesidad de que las empresas se modernicen y cambien sus estrategias, la dirigente remarcó que esa transformación requiere tiempo y recursos que hoy no están disponibles para muchas pymes.

“Nos dicen hay que reconvertirse, pero cómo hacerlo tan rápido. Necesitamos tiempo y recursos. Y los recursos no aparecen porque no hay créditos con tasas favorables. Tenemos una presión impositiva muy importante”, explicó.

Para Gonano, las empresas no pueden afrontar solas ese proceso. La reconversión requiere financiamiento accesible y un plazo razonable para implementar cambios sin comprometer la continuidad de las fábricas.

El reclamo por los impuestos y los embargos de ARCA

Uno de los principales planteos de la nueva titular de Asim apunta a la presión tributaria y a las dificultades financieras que enfrentan las pequeñas y medianas industrias.

Gonano aclaró que no cuestiona los beneficios contemplados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), pero pidió que también se contemplen las necesidades de las empresas locales que buscan sostenerse y convertirse en proveedoras de esos grandes proyectos.

“Los RIGI están bien. No vamos a discutir eso, pero ¿qué hacemos con las Pymes? Esos proyectos son a largo plazo. Muchas de nuestras empresas están tratando de ser proveedoras de las compañías que acceden al RIGI, pero qué hacemos en lo inmediato”, se preguntó.

La urgencia, según explicó, pasa por reducir la carga impositiva y evitar que las deudas fiscales terminen paralizando todavía más la actividad.

“Tenemos una presión impositiva tan grande que pedimos un poco de alivio. Los embargos de ARCA están apareciendo cada vez más. Hay cada vez más empresas con las cuentas embargadas y eso te limita el manejo de lo diario, como por ejemplo el pago de sueldos ni impuestos. Necesitamos un alivio impositivo urgente”, reclamó.

La falta de liquidez, en ese contexto, no solo complica las inversiones y la compra de insumos, sino también el funcionamiento cotidiano de las empresas y el cumplimiento de sus obligaciones laborales.

Procesos preventivos de crisis y el temor por el empleo

La preocupación también se traslada al mercado laboral. Gonano indicó que hay empresas que iniciaron procesos preventivos de crisis y otras que negocian cesantías ante la imposibilidad de sostener sus estructuras con los niveles actuales de actividad.

Sin embargo, explicó que despedir personal tampoco resulta una decisión sencilla para la industria metalúrgica, debido a la necesidad de contar con operarios especializados cuando la producción vuelva a recuperarse.

“Hay muchas empresas con procesos preventivos de crisis. Algunas arreglan con empleados cesantías porque es imposible sostener empresas si no tenés actividad. Antes de despedir también lo pensamos muy bien, porque tampoco hay mano de obra capacitada”, afirmó.

Y agregó: “En nuestra actividad, necesitamos mano de obra especializada. No puedo despedir porque si esto se reactiva no podré encontrar al operario que necesito. Es muy difícil el día a día”.

La advertencia refleja una de las contradicciones que atraviesa el sector: las empresas necesitan reducir costos para sobrevivir a la caída de la demanda, pero al mismo tiempo deben preservar trabajadores calificados para no perder capacidad productiva de cara a una eventual recuperación.

“No nos queda mucho tiempo”

La dirigente insistió en que la industria necesita respuestas en el corto plazo para evitar que la crisis se profundice. También recordó que el impacto de la actividad manufacturera va más allá de las propias fábricas, porque involucra a proveedores, comercios, construcción y otros sectores vinculados.

“¿Cuánto le queda a la industria santafesina en este contexto nacional? No nos queda mucho tiempo”, advirtió.

“La industria mueve la construcción, el comercio, es una parte importante de la economía. Necesitamos que nos saquen el pie de encima para trabajar, que es lo único que sabemos hacer. Si no hay algo en el corto plazo que alivie un poco la cosa se pondrá más difícil”, concluyó.

Con la actividad en retroceso, las máquinas funcionando a menos de la mitad de su capacidad y las dificultades para acceder a financiamiento, las pymes metalúrgicas de Rosario reclaman medidas concretas para sostener la producción y el empleo. El planteo de Asim apunta a una salida que combine alivio tributario, crédito accesible y condiciones para que las empresas puedan reconvertirse sin quedar en el camino.