La histórica planta de Las Varillas, Córdoba, atraviesa una situación crítica: debe dos quincenas, no habría depositado aportes jubilatorios ni de obra social y acumula 146 cheques rechazados por más de $1.000 millones
La crisis de Pauny, la histórica fábrica de tractores de Las Varillas, Córdoba, se profundizó y mantiene en vilo a unos 450 trabajadores y sus familias. La empresa adeuda salarios, acumula compromisos financieros millonarios y no logró presentar una propuesta concreta para regularizar la situación, mientras crece la tensión con los operarios y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
El conflicto salarial incluye el incumplimiento del pago de la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre. A esa deuda se suma, según denunció la UOM seccional San Francisco, la falta de depósito de aportes patronales correspondientes a jubilaciones, obra social y ART. El gremio también señaló que la empresa retuvo cuotas alimentarias descontadas de los salarios, pero no las transfirió a las cuentas judiciales correspondientes.
El escenario impacta directamente en las condiciones de vida de los trabajadores. El secretario general de la UOM San Francisco, Lucas Sarmiento, describió una situación límite y advirtió que algunas familias ya enfrentan dificultades para afrontar sus necesidades básicas. También denunció casos de empleados desalojados de sus viviendas por no poder pagar el alquiler.
Retención de tareas y tensión por el futuro de la planta
La disputa se agravó luego de que la empresa comunicara que los trabajadores quedaban dispensados de concurrir a la fábrica los días 28, 29 y 30 de octubre, debido a una disminución de la actividad productiva. Sin embargo, los operarios se presentaron igualmente en sus horarios habituales, con el respaldo del gremio.
Ante la falta de respuestas, la UOM resolvió impulsar una retención de tareas hasta que la firma regularice los incumplimientos denunciados. Las audiencias realizadas en el Ministerio de Trabajo provincial no consiguieron destrabar el conflicto.
“No hay solución, no hay respuestas. Esto no es culpa de los trabajadores, no generaron esta situación. La generó la empresa, con mentiras, con planteos de una supuesta venta”, sostuvo Sarmiento.
El dirigente gremial remarcó que el reclamo apunta a garantizar la continuidad laboral y el cobro de los salarios: “Nuestro objetivo es resguardar los puestos de trabajo y ponerle plata en el bolsillo a la gente”.
En medio de las protestas, también se mencionó la posibilidad de avanzar con medidas más contundentes dentro de la planta. La situación mantiene en alerta a los trabajadores, sus familias y a la comunidad de Las Varillas.

Una deuda superior a los $30.000 millones
El cuadro financiero de Pauny también genera preocupación. Según los datos de la Central de Deudores del Banco Central, la empresa acumulaba a agosto de 2026 una deuda con el sistema financiero de $30.817 millones.
El Banco Nación aparece como su principal acreedor, con compromisos por $21.587,9 millones.
A esa cifra se suman 146 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto total de $1.028,4 millones. Los documentos fueron registrados entre el 13 y el 23 de octubre, en apenas ocho jornadas hábiles.
La compañía, que nació en 2002 tras la quiebra de Zanello y se convirtió en una referencia de la producción nacional de tractores, atribuye parte de sus dificultades a la caída de las ventas y al avance de las importaciones, especialmente de maquinaria de origen asiático.
De acuerdo con los datos difundidos en el marco del conflicto, las ventas de Pauny pasaron de 439 unidades en 2025 a 316 en lo que va de 2026. Desde el sector también advierten sobre el ingreso de tractores importados a precios con los que la producción local tiene dificultades para competir.
La propuesta de reducir la jornada y la búsqueda de inversores
Entre las alternativas planteadas por la empresa para afrontar la crisis estuvo la reducción de la jornada laboral a tres días por semana, con el pago del 70% o 75% del salario correspondiente a los días no trabajados.
El esquema fue inicialmente contemplado en el marco del Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), pero la UOM ahora busca dejarlo sin efecto ante los incumplimientos que denuncia por parte de la patronal.
Mientras tanto, los directivos de Pauny habrían iniciado gestiones para encontrar inversores que permitan mejorar la situación financiera y sostener la actividad.
Por ahora, los trabajadores mantienen el reclamo por los salarios adeudados y la regularización de los aportes. La continuidad de una de las principales fábricas de tractores de capital nacional y el sustento de cientos de familias de Las Varillas siguen en el centro de un conflicto que no encuentra una salida.
