La histórica empresa santafesina tiene sus plantas paralizadas y sin servicios básicos. Empleados acusan a los dueños de desviar la producción y dejar caer la firma
La crisis en Lácteos Verónica alcanzó un punto crítico y mantiene en vilo a cientos de familias santafesinas. Según denuncian los trabajadores, la firma atraviesa un proceso de vaciamiento mientras más de 700 empleados no cobran sus salarios desde diciembre del año pasado.
La situación es dramática en las plantas ubicadas en Suardi, Clason y Lehmann, donde la actividad está completamente paralizada y se registran cortes de servicios esenciales como gas y agua. “Estamos sin cobrar desde diciembre, y algunos desde noviembre”, explicó la trabajadora Mariela Baltieri en declaraciones a Radio UNR.
El conflicto no solo afecta los ingresos de las familias, sino también su acceso a la salud. La falta de aportes provocó la interrupción de obras sociales y prepagas, dejando a trabajadores en situaciones extremas.
“Hay compañeros con tratamientos oncológicos o controles infantiles que hoy no tienen cobertura médica”, advirtió Baltieri, reflejando la gravedad del escenario que atraviesan los empleados.
Denuncias de vaciamiento
Detrás de la crisis, los trabajadores apuntan directamente contra los propietarios de la empresa, a quienes acusan de llevar adelante un “vaciamiento deliberado”.
Según las denuncias, la familia Espiñeira habría desarmado la estructura productiva original, disolviendo el tambo “Las Becerras SA” y creando nuevas sociedades —Kawsay, Agro Prada y Grandal Agropecuaria— que actualmente comercializan materia prima con otras empresas en lugar de abastecer a Verónica.
Para los empleados, esta maniobra busca dejar caer la histórica marca, que cuenta con casi 90 años de trayectoria y llegó a posicionarse como referente en el mercado, incluso con exportaciones y tecnología de avanzada.
En medio del conflicto, los trabajadores denuncian la ausencia de respuestas tanto del sector gremial como de la empresa. Apuntan a un “silencio de radio” por parte de Atilra, mientras que los dueños no se presentaron a las instancias convocadas por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe.
Desde la cartera laboral provincial intentaron mediar, pero las reuniones no avanzaron ante la falta de participación directa de los responsables de la firma.
Golpe a la economía regional
La crisis de Verónica trasciende a sus trabajadores directos y amenaza con impactar en toda la economía regional. Localidades como Totoras, Suardi, Lehmann y San Genaro dependen en gran medida de la actividad de la empresa dentro de la cuenca lechera santafesina.
Con las plantas paralizadas, sin salarios y sin señales de reactivación, el futuro de la compañía y de cientos de familias permanece envuelto en incertidumbre.
