La advertencia llegó desde la Unión Industrial de Santa Fe y expone el impacto del modelo económico nacional en la producción, el empleo y el entramado social. Según datos del sector, el 75% de las ramas industriales registra caídas y ya se perdieron más de 20 mil puestos de trabajo en la provincia
La industria santafesina atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Así lo advirtió Paula Rodeles, vicepresidenta de la Unión Industrial de Santa Fe, en declaraciones a Cadena 3 Rosario, donde trazó un diagnóstico crítico sobre la caída de la producción, la pérdida sostenida de empleo y la ausencia de señales claras de recuperación en el corto plazo.
“La situación no es sectorial ni aislada. Estamos frente a un deterioro profundo del entramado productivo, que va de la mano con el deterioro de la clase media”, sostuvo la dirigente industrial, retomando conceptos centrales de un reciente comunicado de la entidad.
Rodeles aclaró que la Unión Industrial de Santa Fe nuclea a las empresas de la ciudad capital, mientras que a nivel provincial la representación corresponde a la Federación de Industrias de Santa Fe (Fisfe). Sin embargo, remarcó que el diagnóstico es coincidente en ambos espacios. Datos elaborados por la federación indican que en noviembre de 2025 la industria manufacturera provincial cayó un 5,4% interanual, completando un año entero de retrocesos mensuales.
“Lo más alarmante es que no se trata de algunos sectores puntuales: alrededor del 75% de las ramas industriales están mostrando disminuciones”, alertó.
Menos producción, menos empleo
El escenario recesivo impacta de lleno en el trabajo. Según precisó Rodeles, en la provincia de Santa Fe ya se perdieron más de 20.000 puestos laborales, una cifra que grafica la magnitud de la crisis.
“La industria produce, pero no tiene dónde vender. Y si no se vende, no se fabrica. Y si no se fabrica, no se contrata personal”, explicó, describiendo una cadena que hoy se corta en el consumo, golpeado por la caída del poder adquisitivo y el ajuste económico impulsado desde el Gobierno nacional.
En ese marco, si bien reconoció que una reforma laboral es un reclamo histórico del sector empresario, fue cauta respecto a sus efectos inmediatos. “No existe una relación directa ni automática entre cambios en la normativa laboral y la creación de empleo. El problema es mucho más amplio”, señaló.
El “costo argentino” y un ajuste agotado
Rodeles también puso el foco en el denominado “costo argentino”, un conjunto de factores estructurales que afectan la competitividad de las empresas. Si bien muchas industrias realizaron fuertes ajustes internos en los últimos dos años para mejorar eficiencia y reducir gastos, aseguró que ese margen ya se encuentra agotado.
“Hay costos que no dependen de las empresas: impuestos, cargas laborales, logística, infraestructura deficiente. Todo eso incide directamente en la competitividad”, explicó, y sostuvo que cualquier reforma debe ser parte de un paquete integral de políticas macroeconómicas, y no una medida aislada.
Un modelo que deja sectores afuera
Al analizar el mapa productivo actual, la dirigente industrial señaló que solo algunos rubros —como la minería, el gas, el petróleo y ciertas áreas de la industria del conocimiento— muestran hoy niveles de rentabilidad. Sin embargo, advirtió que esos sectores tienen un impacto limitado en Santa Fe, cuya matriz productiva se apoya en la industria manufacturera tradicional.
“Si el país se organiza solo en función de ese pequeño grupo de sectores, ¿qué pasa con el resto del entramado productivo?”, se preguntó, poniendo en debate el rumbo económico general.
Finalmente, al referirse a eventuales acuerdos internacionales, como un entendimiento comercial con Estados Unidos, Rodeles advirtió que en un contexto geopolítico complejo estos convenios no siempre resultan beneficiosos para países con menor desarrollo relativo. “Hay que analizar si realmente potencian nuestra producción o si terminan beneficiando más a una parte que a la otra”, concluyó.
