Trabajadores del organismo realizarán este miércoles una protesta en la sede local
La crisis que atraviesa el Conicet tendrá este miércoles 9 un nuevo capítulo en Rosario. En el marco de una jornada nacional de protesta, trabajadores del organismo realizarán a las 11 una particular “no fiesta de cumpleaños” en la sede ubicada detrás de la Siberia, con el objetivo de visibilizar el deterioro que, según denuncian, atraviesa la actividad científica estatal.
El reclamo tiene uno de sus principales focos en la situación de unos 650 investigadores y personal de apoyo que ganaron concursos hace tres años y todavía no fueron efectivizados en sus cargos.
Así lo explicó Marianela Scocco, historiadora y delegada de ATE Conicet, durante una entrevista en Radio UNR.
“El reclamo principal se enfoca en la efectivización inmediata de alrededor de 650 investigadores y personal de apoyo que ganaron sus respectivos concursos hace ya tres años, pero que aún no han recibido el alta efectiva para ingresar formalmente a la carrera”.
Tres años de espera por cargos concursados
Según planteó Scocco, la demora representa una ruptura con la dinámica que el organismo sostuvo durante aproximadamente las últimas dos décadas, cuando los ingresos a la planta permanente se concretaban de manera anual y regular.
El problema laboral se combina, además, con un escenario económico que dificulta el desarrollo de las investigaciones. Los trabajadores denuncian salarios bajos, falta de financiamiento y dificultades para acceder a equipamiento e insumos básicos.
“Queremos defender nuestro puesto de trabajo, pero también defender lo que hacemos, que es una ciencia estatal para la población”.
La situación, sostienen, ya tiene consecuencias concretas sobre la producción científica que se realiza en Rosario.
Laboratorios con investigaciones paralizadas
La falta de recursos para adquirir insumos habría llevado a distintos equipos de investigación a frenar trabajos o recurrir a la reutilización de materiales disponibles para intentar sostener sus líneas de estudio.
Scocco resumió la situación con una frase contundente: “Es muy difícil realmente hoy en día trabajar en Conicet”.
A las dificultades presupuestarias se suma la salida de profesionales que, frente al deterioro de sus condiciones laborales y salariales, decidieron abandonar sus puestos.
El impacto sobre los becarios
Otro de los puntos planteados durante la entrevista está relacionado con los investigadores en formación.
De acuerdo con lo señalado por la delegada, casi 400 becarios posdoctorales quedaron desocupados luego de que las convocatorias a concursos se realizaran de manera tardía.
Para los trabajadores, el panorama configura una crisis que no afecta únicamente las condiciones laborales actuales, sino también la posibilidad de sostener y renovar las capacidades científicas del organismo.
Cuestionamientos a la conducción del Conicet
Los trabajadores también apuntan contra la conducción del organismo, encabezada por Daniel Salamone, a la que califican como una gestión “sorda” frente a los reclamos.
En ese contexto, sostienen que los avances alcanzados durante los últimos meses fueron consecuencia principalmente de la movilización y la presión de los propios trabajadores junto con el respaldo social.
Scocco aseguró que medidas como la continuidad de las becas y la convocatoria a la carrera de investigador fueron “fruto exclusivo de la resistencia colectiva y el respaldo de la sociedad”.
Una protesta que se replicará en todo el país
La actividad prevista en Rosario forma parte de una jornada federal que tendrá réplicas en distintos puntos del país.
La protesta local coincidirá además con la reunión del directorio del Conicet en Buenos Aires, en un intento de los trabajadores por colocar nuevamente sus reclamos en la agenda de las autoridades.
Con la “no fiesta de cumpleaños”, los trabajadores buscarán poner en escena una realidad que, según denuncian, excede un reclamo salarial: la discusión por el futuro del sistema científico estatal, las condiciones necesarias para investigar y la continuidad de los trabajadores que accedieron a sus cargos mediante concursos y todavía esperan poder ocuparlos formalmente.
