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Crisis de ingresos: al 90% de las familias argentinas le quedan menos de $60.000 diarios tras pagar gastos fijos


Un informe del Grupo Atenas advierte que el ingreso disponible cayó del 53% en 2015 al 36% en 2026. La mayoría de los hogares apenas cubre consumos básicos

La crisis económica sigue golpeando el bolsillo de los hogares: según un informe del Grupo Atenas, al 90% de las familias argentinas le quedan menos de $60.000 diarios una vez cubiertos los gastos fijos como vivienda, servicios, transporte y educación.

El estudio, basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares, muestra un deterioro sostenido del poder adquisitivo. Mientras que en octubre de 2015 el ingreso disponible representaba el 53% del total, en febrero de 2026 cayó al 36%.

Esto implica que, tras afrontar los costos básicos, los hogares cuentan con un margen cada vez más reducido para cubrir alimentación, vestimenta o gastos cotidianos.

Según el informe, este proceso de pérdida de ingresos se profundizó en distintas etapas: comenzó durante la gestión de Mauricio Macri, se mantuvo sin recuperación significativa en el período siguiente y volvió a agravarse en los primeros años del gobierno de Javier Milei.

En términos concretos, una familia tipo con ingresos medios —estimados en poco más de 1,2 millones de pesos mensuales— dispone de alrededor de $26.700 diarios luego de pagar gastos fijos. Eso equivale a unos $8.600 por persona por día.

Con ese dinero, el margen de consumo es extremadamente limitado. Según los cálculos del propio informe, ese monto apenas alcanza para una compra básica que incluye un kilo de asado, pan, una gaseosa y frutas.

El relevamiento también advierte sobre el crecimiento de la desigualdad: el 10% más rico tiene ingresos disponibles casi 13 veces superiores al 10% más pobre. En el extremo inferior, hay hogares que cuentan con menos de $8.000 diarios para subsistir.

Además, el informe señala que el aumento del peso de los gastos fijos obliga a muchas familias a endeudarse para cubrir necesidades básicas, consolidando un escenario donde el crédito se vuelve una herramienta de supervivencia.

En ese contexto, el estudio concluye que existe una crisis de ingresos generalizada que afecta a la mayoría de la población trabajadora, con un impacto directo en la calidad de vida y en las posibilidades de consumo.